Suerte y Ánimos.

Ayer escribía, bastante disgustado, una entrada en mi muro de Facebook.

Me ha sorprendido ver el gran número de personas que han leído y compartido la entrada. Me han llamado incluso desde una emisora radio (SER Andalucía Centro) para entrevistarme esta tarde.

He visto que, algunas personas, además de decir que le gustaba la publicación y compartirla, me han deseado suerte y me han dado ánimos. Supongo que porque piensan que necesito suerte o ánimos. Esto, realmente, me ha preocupado de un modo considerable. Me temo que quienes me dan ánimos y me desean suerte no han sabido interpretar ni mis motivaciones ni el sentido de la publicación. Intentaré explicarlo con mayor claridad, usando la extensión que permite este blog.

Yo no necesito ánimos para nada, aunque los agradezco, porque ya he hecho lo que me correspondía hacer y no he necesitado que nadie me anime a hacerlo. Mi situación es privilegiada. Trabajo en un pueblo magnífico que es donde me gustaría jubilarme. La población es encantadora, respetuosa incluso cuando no están de acuerdo conmigo o cuándo he cometido algún error o simplemente tengo un mal día. Las autoridades locales actuales han apoyado desde el primer momento a los profesionales del centro y han aportado todo lo que ha estado en sus manos. Me constan que han hablado numerosas veces con los responsables del área y la delegada provincial de salud para poner en conocimiento las necesidades de la población. Tampoco puedo decir que el actual presidente de la Junta, el Consejero de Salud o el Gerente del SAS lo estén haciendo mal o sus planteamientos resulten erróneos. De hecho, han dictado normas que facilitan el que se amplíe el horario de atención usando a los profesionales que voluntariamente quieran aumentar su jornada laboral. Y no les han faltado voluntarios. También han dictado instrucciones para que a los niños se les asigne una enfermera, no para que vea a solas a los niños sanos, sino para que se habiliten consultas compartidas con pediatra y enfermera. En definitiva, no puedo decir que los responsables políticos de la planificación sanitaria lo hayan hecho mal.

Tampoco necesito suerte. Mis hijos ya no están en edad de necesitar pediatra y aún no tengo nietos que lo necesiten. Mi situación es tal, que mañana podría no ir a trabajar y si me abriesen un expediente, pasado mañana estaría trabajando en la privada, incluso con mejor sueldo y mayor reconocimiento de la empresa. Por otra parte, si me tocan las narices, puedo pedir un traslado a cualquier otro punto de Andalucía o cualquier comunidad autónoma. Con mi currículum no voy a tener grandes problemas. Si sigo aquí es porque nací aquí y siento apego por la tierra y por las gentes de la comarca. Pero estoy seguro de que sería tan bien recibido en Alameda, Fuente Piedra, Puente Genil… como en su día lo fui en Estepa o después en La Roda. Tampoco es que tenga que irme a otro planeta. Dormiría en mi casa. Ya lo hice antes y lo volveré a hacer si no tengo otra opción.

No, no soy yo quien necesita ánimos o suerte. Yo, afortunadamente, tengo mi vida resuelta y mis hijos tienen prácticamente labrado su futuro. Para mí es más cómodo llegar a casa a las 3:20 y almorzar y descansar leyendo un libro, escuchando música o viendo una serie, hasta que comienzo a meditar a una profundidad tal, que se me oye roncar. Pero el reconcomo me hace mirar el messenger, el wasap o el correo electrónico de vez en cuando para contestar dudas o resolver problemas de personas a las que a veces no he visto en mi vida. Simplemente les pasaron mi teléfono y yo, siempre que puedo y no estoy meditando profundamente o absorto en la lectura de lo último que se ha escrito sobre la COVID o sus vacunas, o llevado por la metafísica, les contesto. Me da igual si son de Marinaleda, Matarredonda, El Rubio o Sierra de Yeguas. Sea lunes, martes, sábado, domingo, Navidad o Viernes Santo. Porque disfruto ayudando a quien me necesita.

Sois las familias (madres, padres, tíos, tías, abuelos y abuelas) las que necesitáis ánimos y suerte. Porque sois vosotras las que tenéis el problema y no yo. Son vuestros hijos, sobrinos, nietos, los que no reciben una atención similar a la que reciben los niños en Málaga, en Granada, en Sevilla, en Córdoba… Es a vuestros hijos a los que se les niega el poder ser atendidas aunque sólo sea un par de tarde en la semana por un pediatra.

Necesitáis ánimos para hacer algo. No sé qué. No soy quién para deciros qué podéis o debéis hacer. Cada cual puede hacer lo que mejor se acomode a sus posibilidades y capacidades. ¿Nada? ¿Retuitear? ¿Compartir en un muro de Facebook? ¿Una recogida de firmas en Change.org? ¿Pedir una entrevista con la Dirección de la UGC? ¿Escribirle a vuestros representantes políticos? ¿Poner hojas de reclamaciones cuando no os atiende un pediatra? ¿Manifestaros ante la sede del Área Sanitaria? Pero lo que quiera que decidáis hacer cada uno por su cuenta o todos de acuerdo, no lo hagáis por mí; hacedlo por los pequeños de la casa.

También, sin lugar a duda, necesitaréis suerte. A veces es lo que se necesita para que te escuche la persona apropiada en el momento apropiado. Muchos responsables es cierto que están abrumados por la situación actual y no dan abasto. Pero quizá deberían buscar hueco para atender a los que vamos a ofrecer soluciones y a prestar ayuda. No os extrañe, porque abundan, los que no solo no quieren oír problemas; algunos van más allá y no quieren oír soluciones. Para ellos atender a una persona que plantea una solución es equivalente a reconocer que existe un problema y jamás reconocerán que existen problemas. Es normal no querer escuchar al que sólo viene a quejarse, porque es agotador y estéril. Pero no escuchar al que viene con soluciones es soberbia, prepotencia o puede que sólo sea ineptitud.

Así que lo dicho, no me deis ánimos ni me deseéis suerte. Eso sería equivalente a pensar que el problema lo tengo yo. Con mi entrada no he venido a quejarme de mi problema, sino a avisaros del problema que aqueja a los pequeños de vuestra familia, del que no os acordáis hasta que Santa Bárbara truena. Y si hago esto, es para que podáis tomar consciencia de su verdadera dimensión y os decidáis a hacer algo para resolverlo. Para ello, de todo corazón, os deseo mucho ánimo y mucha suerte. Y si necesitáis algo de mí y está en mi mano ayudaros, aquí estaré.

Vacuna COVID-19 ¿Tamos tontos o qué?

Otra vez estamos aquí escribiendo, para romper la tónica habitual, de la COVID-19 y de vacunas.

Aunque en realidad no voy a contar nada de la COVID-19 ni de sus distintas vacunas.

Voy a dar mi OPINION sobre lo que está ocurriendo con este retraso inexplicable a la hora de administrar las vacunas de las que estamos disponiendo, que parecían pocas, pero ahora resulta que no damos abasto para ponerlas.


1.- Es inconcebible que a estas alturas la enfermería española no este toda entrenada. Entiendo la dificultad de administrar la vacuna y dada la bajísima cualificación de la enfermeria de nuestro país (ignoro por que los aprecian tanto en el resto de países de Europa -deben ir tirando con brujos, sacamuelas y cirujanos barberos-), necesitarían al menos un curso de tres semanas, 8 horas al día, con sábados y domingos, para aprender a poner la aguja en la jeringa. Recordemos que en nuestro país los títulos de enfermería los reparten generalmente las gentes de las tómbolas o se ganan como premio de consolación en el rasca y gana de la once o en la ruleta de la fortuna.Yo tengo una compañera que le tocó en una tableta de Willy Wonca e hizo prácticas con los Umpa Lumpas con una promoción que coincidió con el estreno de una pinicola que iba sobre una fabrica de cocholate.


2.- Todos sabemos lo que es vacunar masivamente a un colegio. 350.000 dosis de vacunas se ponen en España si se quiere un sábado (pagando eso si a la enfermería y a los médicos que tuvieran que estar para atender alguna reacción imprevista). Recordemos que la vacunación no es una suerte de cacería del jabalí que necesita de una reata de perros de caza y dos o tres cazadores para acorralar a la persona a vacunar, inmovilizarlo y finalmente inyectarle la vacuna. Aquí 2 enfermeras y un médico pueden vacunar en una mañana una residencia normalita de pueblo (30-50 residentes como mucho) y les sobra tiempo para cafe de 8 a 8:30, desayuno de 10 a 11 y una cervecita de 2 a 3) y si las hay más grandes, pues con más profesionales. Mañána sábado, por ejemplo, habrá unas 3.000 enfermeras de atención primaria en sus casas, disfrutando de un merecido descanso. Se sacan decretos estúpidos (el estúpido es el decreto, no el que lo firma) que permiten poner al médico de familia en la planta de neurocirugía y ahora resulta que no se pueden pagar unas horas extra un sábado para vacunar a todo el mundo. Esta gente que gestiona la sanidad no deben sonarles esas campañas que se organizan en paises del tercer mundo para vacunar a medio país en 3 días.


3.- Es imperdonable que sigan falleciendo personas de residencias que no han recibido la vacuna y lo mismo digo de cualquier sanitario que fallezca en el futuro.

Para mi, es indignante que intenten hacer MAS NEGOCIO con la administración de la vacuna derivándola a la sanidad privada, cuando tienen personal de sobra para ponerla en sábado, domingo o en jornadas complementarias. Por haceros la cuenta la vieja, en España hay en activo según el portal estadístico del SNS más de 38.000 profesionales de enfermería. Semanalmente entran en el país unas 350.000 dosis de vacuna. Es decir, que una enfermera no cabe ni a 10 vacunas semanales. Es decir que con unas 35.000 horas extraordinarias deberíamos estar gritando “¡Mas madera!.


A mi no me vale la excusa de que la vacuna es difícil de poner. Más difícil es coger una vía en una cuneta nevando a oscuras y seguro que con esta nevada se va a poner más de una.


No me vale la excusa de que no hay enfermeras porque no hacen falta tantas. De hecho, 1000 enfermeras trabajando 35 horas semanales harían lo mismo que 35.000 enfermeras dando una hora extraordinaria o que 3500 trabajando dos tardes de 5 horas.

Lo que pasa es que en el mundo de la gestión hay mucho inepto, falto de imaginación y de la más mínima inteligencia para hacer frente a una situación excepcional que se aparte mínimamente de la marcha que llevamos, que se mantiene, mayormente, por la inercia del sistema. No se dan cuenta el ahorro que supone cada caso evitado en lo que se refiere no ya a sufrimiento (que para esto ya han demostrado tragaderas importantes), sino a lo que se refiere única y exclusivamente al mardito parné.

Y espero que no se me malinterprete con esta entrada, porque no estoy hablando del gobierno de España solamente. Hablo del gobierno de la mayoría de comunidades autónomas que de aquí al sábado día 16 de enero, podrían tener organizada una vacunación masiva. Pero tampoco me voy a quedar ahí, porque esto, va por barrios y voy a hablar del mío que es Andalucía. Aquí hay Distritos y Áreas Sanitarias que se han puesto las pilas desde el primer día. Y dentro de la misma Area Sanitaria, hay Zonas Básicas que se han puesto las pilas y otras siguen a lo suyo. Pero es que aún voy a más y hay Zonas Básicas que se preocupan de forma desigual por vacunar en unas localidades si y en otras no… pero… es que, como decía Super Ratón: “¡No se vayan todavía! Aún hay más!” porque hay consultorios en los que a unos profesionales se les informa de la vacuna y a otros no. Claro que eso debe ser porque se están usando las más modernas tecnologías como información remitida a través de grupos de wasap de amigos y conocidos en los que se solicita que quien quiera vacunarse mande un wasap privado al jefe.

Pues si, a mi, me gustaría vacunarme, pero nadie me ha informado de las opciones vacunales o las alternativas. Con un consentimiento informado como es debido: verbal y con oportunidad de que mis dudas sean contestadas y no con un firme aquí y si quiere leérselo se lo lleva a su casa. Y me gustarían que me explicasen por que se han de vacunar sanitarios de 25 años sanos como una pera (y algunos reticentes a vacunarse) y no se vacunan desde ya a los mayores de 75 años que lo soliciten. O lo que es más del doble de parecido, porque yo ya pasé la cincuentena ¿Por qué he de vacunarme yo? ¿Soy población de riesgo como persona o como trabajador? Si lo soy como persona a hacer cola como todo quisqui. Si lo soy como trabajador que c… hace mi unidad de prevención de riesgos laborales que no se ha puesto ya en contacto conmigo mediante el correo corporativo o llamándome por teléfono y ofertándome que me vacune mañana sábado.

Por favor, si algún profesional de enfermería se negaría a vacunar en sábado a cambio, por ejemplo, de lo que cobran la hora en festivo de mecánico en un concesionario oficial, que lo deje en los comentarios.

Creo que los profesionales sanitarios estamos hasta los genitales de cargar con la irresponsabilidad de otros que no tienen ni p… idea de lo que es gestionar una catástrofe. Y estamos hartos de escuchar que faltan profesionales. Es mentira. Existen. Pero se largaron. No hay más que ofertarles lo que merecen y en 3 meses hay médicos en el paro. Los políticos no piensan en ciudadanos y mucho menos en paciente. Piensan en votantes y por tanto, sólo piensan en términos de oportunidad política. Como el día tal saldrá la sentencia de nosequé ese día comenzamos la campaña y vacunamos a una señora súper simpática para que no hablen de fulanito, sino de la campaña. Y tienen la desfachatez de organizar un domingo la vacunación de cuatro gatos para llenar las noticias del día. La noticia sería la vacunación rápida y efectiva conforme llegan las dosis.

No sé quien ha sido el listo que dijo que los sábados y los domingos no se vacuna porque son festivos, pero ningún profesional se ha negado a vacunar en sábado o domingo ni ningún otro festivo, COBRANDO, lo mismo que el panadero, el camionero, el fontanero o el mecánico que trabaja en festivo. Que no nos alimentamos del aura de sanitarios, ni comemos aplausos y palmas. Las cosas claras.

Alguien debería pagar por los fallecimientos que se produzcan a consecuencia de este retraso inexplicable e imperdonable en la vacunación, atribuíble no solo a la dejadez del gobierno, sino a la dejadez de políticos de diverso nivel, gestores de toda índole y cargos intermedios.

Y como todo no va a ser malo, me gustaría resaltar que hay lugares donde las cosas se están haciendo muy bien, así que hacerlo bien es posible.

¿A que esperamos?

Vacuna de COVID-19

Aunque estoy de vacaciones, he visto un comentario en una de las entradas del blog titulada pastillas las justas, en el que se me plantean dudas razonables sobre si vacunas las justas.

La respuesta es obvia: Si, vacunas las justas.

Pero la respuesta obvia no da una orientación obvia, porque de según como se mire, todo depende.

Supongamos que en tu casa hay un gran incendio y estás atrapado. ¿Intentarías huir a pesar de las quemaduras a través de las llamas? ¿Si hubiese opción de saltar desde la azotea aunque supieras que vas a sufrir alguna fractura lo harías? Y si el incendio te coge fuera de casa ¿Por quien o que cosa estarías dispuesto a entrar y sufrir quemaduras importantes, e incluso correr el riesgo de morir?

  • Salvar a la mascota
  • Salvar la Thermomil (en realidad más de 1200 €)
  • Salvar a un hijo
  • Salvar a una pareja
  • Salvar a un padre
  • Salvar a un hermano

¿Y si se trata de la casa del vecino que te llama por teléfono? ¿Entrarías?

  • A salvar una mascota
  • A salvarle la Thermomil
  • Salvar a su hijo
  • Salvar a su pareja
  • Salvar a su padre.
  • Salvar a su hermano
  • Salvar al vecino (supón, si no es mucho suponer, que te llevas razonablemente bien)

¿Y si eres bombero o bombera y da la casualidad de que tienes todo tu equipo?¿Entrarías en tu casa? ¿Que salvarías? ¿Y en la del vecino?

Aunque tengas todo el equipo, el riesgo nunca va a ser cero.

¿A donde quiero ir a parar?

Hay un proverbio Suizo que dice que las palabras son enanos y los ejemplos son gigantes.

Supongamos ahora que no hay un incendio, sino una pandemia. Existe una vacuna que es tu equipo de bombero. Las vacunas no protegen al 100% ni son seguras al 100%. NINGUNA.

Algunas se han probado bastante antes de su uso. Las primeras vacunas de la historia, apenas se probaron en unas cuantas personas. Todo depende de lo peligroso que veamos el incendio y de quien esté en peligro.

Hay personas que se vacunan para proteger a la comunidad de la posible vuelta de enfermedades terribles.

Hay quien se vacunaría para proteger su fuente de ingresos (su Termomil) y seguramente aunque seamos reticentes a vacunarnos, nos gustaría (al menos eso creo yo) que los trabajadores de Mercamona, el Correful, o el frutero de la esquina, se vacunasen.

Hay personas que se vacunan para proteger a sus allegados. Pasan siete pueblos del destino de la humanidad, pero estarían dispuestos a arriesgarse un poco para proteger a sus vecinos.

Hay personas que sólo cuando su hijo tiene una grave enfermedad, están dispuestos a vacunarse DE LO QUE SEA, con tal de disminuir mínimamente la probabilidad de que él enferme. No quieren saber datos acerca de la seguridad de la vacuna o sobre su escasa efectividad.

Hay personas que sólo se vacunarían para protegerse a si mismas.

Está claro que la COVID-19 es una enfermedad que mayoritariamente (aunque no en el 100%) afecta a personas mayores y por tanto, en ese “incendio” hay pocos niños que corran riesgo de quemarse. Las mascotas tampoco parece que vayan a ser afectadas. Hay quien va a perder la Termomil y todo el ajuar en esta situación ruinosa. Si eres joven, probablemente ni tú ni tu cónyuge ni tus hermanos, SI ESTAN SANOS, corran riesgo. Y si tienes “suerte”, lo mismo no tienes ni padres a los que proteger. Y puede que incluso tengas un patrimonio en valores seguros en una cuenta opaca de un paraiso fiscal, y una termomil para ti sea una pertenencia de la que puedes prescindir sin problemas.

Pero resulta que aparece una vacuna (o un equipo de bombero sin estrenar) y tenemos dos opciones: ponérnoslo confiando en que cuando lo compramos nos dijeron que era un nuevo modelo y que está homologado o bien, ponernos a hacer las comprobaciones pertinentes mientras nuestro padre se quema. Cogemos el mechero y lo acercamos a la manga a ver si resiste y cuanto tiempo; nos lo ponemos durante 72 horas por si alguno de los materiales empleados nos causa una dermatitis de contacto, subimos a una altura equivalente a dos pisos y tiramos el casco a ver si aguanta el impacto; cortamos varios troncos con el hacha a ver si aguanta bien el filo y la hoja no baila en el mango; abrimos y cerramos 10 veces la válvula del oxígeno y comprobamos la presión de la botella con un manómetro, no sea que se atasque y muramos asfixiados…

Está claro que si aparece una vacunas para luchar contra las anginas que es una enfermedad que se cura sola, aún sin antibióticos, aunque puede tener complicaciones mortales y de la que todos los años mueren en España cero o ninguna persona, hay que exigir a esa vacuna que sea buena, bonita y barata. De hecho, nadie investiga sobre esa vacuna porque existe la penicilina. Cuando no existía, la causa más frecuente de enfermedad del corazón era la fiebre reumática cuya causa original eran las anginas no tratadas (no existía penicilina). Si en aquellos tiempos se hubiese inventado una vacuna frente al estreptococo beta hemolítico del grupo A, se habría vendido como churros. Si el remdesivir curase como la penicilina, no estaríamos buscando vacuna para la COVID-19.

La COVID-19 se ha llevado por delante a unas decenas de miles de españoles y ha dejado la economía del país tocada, lo que se llevará por delante a mas personas, porque la pobreza y la incultura son las dos principales causas de mortalidad en el mundo.

Podemos esperar un año más y hacer más pruebas con las vacunas. Eso serían otras pocas decenas de miles de muertes, uno o dos millones más de parados, y un pozo del que se tardaría en salir bastante. Y aún así, la vacuna no sería ni eficaz al 100% ni segura al 100%.

Pues vayamos a los datos:

1.- Una enfermedad grave que ha cambiado como ninguna otra la vida que conocemos, alterando nuestro trabajo, alterando nuestro ocio, alterando nuestra convivencia, llevándose a conocidos, amigos o familiares.

2.- Una vacuna en la que se han realizado estudios de seguridad (es una vacuna tan segura como la mayoría de vacunas que se introducen nuevas -SE DESCONOCE POR TANTO SU SEGURIDAD A LARGO PLAZO-) y EFICACIA (se desconoce por tanto su EFECTIVIDAD que solo puede conocerse cuando se administre en la “vida real”)

Y vayamos a las conclusiones.

1.- Piensa en ti y en el riesgo que corres tanto al ponértela, como al dejar de ponértela.

2.- Piensa en tu pareja, hijos, padres, hermanos, allegados, convecinos, para los que aún no es tarde. Porque todos hemos perdido como poco a algún conocido y hemos pasado momentos de angustia esperando el resultado de un test. Este no es un incendio de los de Australia o California. En este todo el planeta arde y no puedes prever cuando saldrá ardiendo tu casa.

3.- Piensa en tu negocio (o en el de tus familiares y allegados) e intenta pensar en el futuro que le aguarda de éxito o penurias.

4.- Piensa que en esta pandemia se han probado muchas cosas que en ocasiones no han funcionado y que en otras ocasiones si, porque cuando uno está desesperado prueba lo que sea. Cloroquina, Remdesivir, plasma de supervivientes, corticoides, rezar… A diferencia de estas cosas, la vacuna si tiene estudios de seguridad y EFICACIA.

Aclaro, porque creo que no se sabe distinguir los términos que una cosa es la EFICACIA (lo que sucede cuando algo se prueba en un entorno experimental controlado: la vacuna se conservó a la temperatura correcta, se administró en el punto exacto, con la aguja correcta, en condiciones de reconstitución perfectas y a un paciente perfecto y VOLUNTARIO) y otra la EFECTIVIDAD (lo que puede suceder en la vida real con pacientes imperfectos, cadenas del frio imperfectas, profesionales imperfectos que pueden cometer errores en la administración, etc). Pues bien, a todos nos gustaría conocer la EFECTIVIDAD DE LA VACUNA, pero esa, es imposible de conocer antes de que se comience a administrar a la población general (como lo es para un medicamento antes de comercializarlo). A veces, y por el conocido como efecto rebaño (la vacuna no solo te protege de enfermar sino de transmitir la enfermedad), la vacuna tiene una EFECTIVIDAD, mayor que la EFICACIA estimada. Esto pasa con muchas vacunas y también esperamos que pase con esta, PERO NO PODEMOS SABERLO ANTES DE USARLA EN LA POBLACION GENERAL. A veces, como ocurre con la vacuna del sarampión o la tuberculosis, se ha llegado a demostrar que no sólo protegen del sarampión o la tuberculosis, sino que son aún más buenas de lo que el mayor de los optimistas podía soñar (es un tema complejo de explicar).

En resumidas cuentas, si tu no perteneces a la población de riesgo que va a ser de los primeros en vacunarse, NO OPINES SIN CONOCER, NI DESANIMES A NADIE. La vacuna comenzará a administrarse en las personas que corren más riesgos no solo porque son los que prioritariamente hay que proteger, sino porque el balance beneficio/riesgo en ellos, es mayor. Ayer tuve la oportunidad de compartir cola con dos señoras entradas en años. Ambas comentaban, entre ellas, que se habían librado por poco pues habían tenido familiares contagiados e incluso comentaron el último fallecimiento del que habían tenido noticias. La conversación entre ellas derivó hacia la vacuna y ambas estuvieron de acuerdo en que los demás podrían hacer lo que les diese la gana, pero que ellas se iban a vacunar en cuanto estuviera disponible. Yo, oculto tras mi mascarilla, asistí a esa conversación, que simplemente demuestra, no la sabiduría de esas dos personas, sino su aplastante sentido común: conocen a personas que se las ha llevado la COVID-19 (muchas) y no saben de nadie a quien se haya llevado la vacuna. Así que la decisión está clara. Será el tiempo quien diga si su decisión es correcta o no, pero hoy por hoy, no cabe duda.

La vacuna, ya se ha comenzado a administrar en el Reino Unido (casi siempre es pionero en la introducción de nuevas vacunas -ya lo fue con la primera de la viruela-), así que es posible que las personas CON BAJO RIESGO, mucho antes de que se les oferte la vacuna (si se les llega a ofertar, lo cual está por ver en función de los datos de seguridad y efectividad que se vayan obteniendo), tengan numerosos datos sobre efectividad. Las personas de ALTO RIESGO, necesitan muchos menos datos para decidirse, tal y como los que ingresan con neumonía o en la UCI, no se paran a pedir datos de efectividad de cloroquina, corticoides, remdesivir ni ninguna otra cosa.

Para acabar: si la autoridad sanitaria te oferta una vacuna, es porque ha hecho un análisis de los riesgos y beneficios que te puede aportar la vacuna. Y si yo fuese anciano y viviese en una residencia, me la pondría sin dudar. Y siendo lo que soy, esperaré a que me llegue el turno intentando no animar a nadie a que se salte la cola.

Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad – Estilos de vida saludable

Página principal del sitio web Estilos de vida saludable – Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad

Recomendaciones, herramientas interactivas, vídeos y otros materiales y recursos de utilidad para hacer más saludables nuestros estilos de vida.

Sourced through Scoop.it from: www.estilosdevidasaludable.msssi.gob.es

Porque más vale prevenir

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Esto se acaba

Estimados seguidores. Parece que el espacio para nuevas entradas se acabó hace tiempo y yo despistado…

Podéis seguir las entradas en otro blog: “En la Estepa” (no en la siberiana)

http://alesmismo.tumblr.com

Nos vemos… o mejor, nos leemos…

Pastillas las justas

 

Ningún medicamento tiene riesgo cero y son comunes los errores y los consumos inadecuados, con efectos adversos para la salud.

Pero la seguridad de los medicamentos no depende solo de las Autoridades, los profesionales sanitarios o la industria. También está en tus manos.

Porque tú puedes implicarte en tu propio cuidado y en el mejor uso medicamentos.

Porque si aprendes estas 7 reglas lo puedes conseguir…

Source: pastillaslasjustas.org

¡Ojo! ¡Si podéis (y debéis) seguir usando la pastilla de jabón! ¡No seáis guarretes! Y quien dice pastillas las justas, dice cualquier medicina. No vayáis de listos al médico a pedirle que os las cambien por jarabes o supositorios, que me conozco a mas de uno que se lo toma todo al pie de la letra… Lo dicho #MedicinasLasJustas

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Todo lo que hay que saber sobre el ébola

¿Qué es la enfermedad del Ébola?

Es una enfermedad aguda y muy grave. Su causa es el virus del Ébola. Se llama así por ser cerca del rio Ébola, en la República Democrática del Congo, donde se describieron los primeros casos en 1976 (no se trata por tanto de una enfermedad nueva). Da lugar a alteraciones del sistema inmunológico con fiebre alta, fallo en órganos como el hígado, riñón y pulmón, y hemorragias múltiples. Es por esto que se llama fiebre hemorrágica del Ébola o, coloquialmente, “ébola”…

Source: www.familiaysalud.es

Estoy completamente de acuerdo con el primer autor. Tanto que yo le voy a comprar un jamón para que lo disfrute en familia. 😉

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Pediatría Basada en Pruebas

La Guía para madres y padres de recién nacidos con EHI, que tiene como objetivo dar respuesta a las necesidades de información y soporte que tienen las familias durante el ingreso hospitalario de su hijo, así como acercarles al entorno, a los profesionales y a los cuidados que está recibiendo su hijo puede ayudarles a comprender mejor lo que sucede durante los primeros días de ingresoL

Source: www.pediatriabasadaenpruebas.com

Con mis mejores deseos de que nunca jamás la tengáis que leer.

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Cuentitis, diagnóstico y tratamiento

(Publicado anteriormente en Pediatic:  Republicado aquí porque lo de republicar nos va) Con este nombre no aparece en los tratados de Pediatría. En el Código Internacional de Enfermedades (CIE-MC-1…

Source: pedsocial.wordpress.com

Totalmente de acuerdo salvo en la etiología, que está perfectamente descrita y establecida en las distintas formas de presentación: padres pusilánimes impermeables a malestares objetivos (no inventados de los niños) consustanciales a la vida misma (tener frio, calor, sentir dolor tras darse un golpe…) o a algún tipo de trastorno "invisible" (TDAH, Dislexia, bullying):

 

1. fuerzan a comer más de lo que al niño le apetece, propiciando dietas restrictivas y caprichosas o la aparición del temido "dolor en defensa propia" que es el único síntoma capaz de terminar con la insistencia de los padres por acabar el plato.

 

2.- Ignoran dificultades escolares, bien académicas, bien de relación, bien en el comedor escolar, que el niño intenta explicar por las buenas, sin éxito, forzando al niño a generar un síntoma que los padres crean, pero que desvía la atención del auténtico problema: cefaleas, dolores abdominales matutinos, mareos, sobre los que los padres centran su atención y quieren que los médicos centren su atención, ignorando que su hijo tiene una dislexia, de la que nadie se ha dado cuenta y todos lo tienen por tonto, flojo, despistado y desobediente.

 

Así que, puedo afirmar que, la etiología son unos padres que no atienden las verdaderas necesidades de sus hijos (por exceso -comida- o por defecto -"¡Anda niño eso no es ná, eso me lo hacían a mí también, yo también lo pasaba mal!"-), obligándolos a envolver la necesidad de respeto, cariño o comprensión hacia sus dificultades, con una cubierta de síntomas somáticos (cefalea, mareos, astenia, fiebre, vómitos, dolor abdominal) con la que consiguen respeto cuando quieren dejar de comer y a veces cariño, pero nunca comprensión (al menos sin la intervención de un profesional sanitario experto en "cuentología"), pues en caso de conseguirla se produce la curación.

 

La comprensión es el tratamiento de la mal llamada "cuentitis": cuando los padres comprenden los problemas del niño y la dimensión que para ellos tienen, dichos problemas pueden ser afrontados y ya es innecesaria la envoltura.

 

Mucho ojo con las cuentitis y con querer hacer de ellas un chiste. Seguro que antes de llegar al diagnóstico final de cuentitis, deberíamos llegar en un 99% de los casos a tropezar con alguno de los diagnósticos diferenciales que se deben hacer, porque no está en la naturaleza de los niños el mentir porque sí, sino el intentar darse a entender, como han hecho otros grandes pensadores a lo largo de la historia: mediante parábolas, fábulas o cuentos.

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