Gripe y calma: un grupo sanitario virtual ante la gripe A (2009-2010)

En la primavera y el verano de 2009, las noticias de los medios de comunicación sobre la denominada gripe A eran cada día que pasaba más frecuentes, alarmistas y agobiantes. El escenario que se pintaba era casi dantesco y las previsiones de las autoridades sanitarias apuntaban a una pandemia que segaría la vida de muchas decenas de miles de personas en todo el mundo.

Sin embargo, ya en agosto de 2009 se podía presumir que el desarrollo de la pandemia en el otoño-invierno boreal sería como el que había tenido lugar durante el invierno el hemisferio sur (Argentina, Australia, Chile, Nueva Zelanda, Uruguay y otros países) y en los últimos meses de la primavera en el hemisferio norte (Canadá, EE. UU., México y otros países). Tanto los datos epidemiológicos publicados, como nuestra percepción en el día a día, iban demostrando que la morbilidad y la mortalidad por gripe A eran menores incluso que las que correspondían a una epidemia gripal estacional habitual. Este benigno comportamiento contrastaba enormemente con el de las autoridades sanitarias, cuyos diversos y correlativos planes de contingencia (diferentes para cada comunidad autónoma) causaban un importante impacto en la organización de los servicios y en el coste sanitario, además de acrecentar la alarma social. De hecho, en las consultas de atención primaria se percibía un estado creciente de inquietud de la población. Ejemplos como consultas sobre el aborto voluntario para evitar daños con la epidemia de gripe o jóvenes asustados por la aparente especial susceptibilidad de éstos al “nuevo” virus, no eran raros en las consultas de medicina y enfermería.

Movidos por el cariz que estaban adquiriendo los acontecimientos, diversos profesionales del ámbito de la sanidad española (médicos de cabecera, pediatras, farmacéuticos, residentes de Medicina de Familia, estudiantes de Medicina y otros) cuyo único denominador común era el editar blogs y páginas web, decidimos tomar cartas en el asunto y agruparnos con el fin de buscar, analizar, elaborar y difundir información rigurosa y veraz sobre la pandemia de gripe A y sobre la respuesta más prudente y científica a la misma.

El movimiento empezó a mediados de agosto de 2009 y cuajó con el nombre, emblema y resumen de “gripeycalma”, pues lo que se pretendía era poner, ante la gripe A, tranquilidad en la población y los profesionales. El trabajo se llevó a cabo de forma coordinada utilizando nuevas tecnologías de comunicación en red, lo cual constituye una experiencia innovadora y quizá única en nuestro país. Como producto inicial del trabajo realizado, se difundió al unísono, tal día como hoy, en todos los blogs participantes en la iniciativa, un comunicado en el que se analizaba la situación epidemiológica y se proponían una serie de consejos dirigidos a la ciudadanía. Asímismo, se creó un blog (Gripe A: ante todo mucha calma) que sirvió como plataforma común del movimiento, desde donde se fueron poniendo a disposición de todos nuevos documentos (propuestas de organización, preguntas y respuestas), con traducciones a varios idiomas y en diferentes formatos (vídeo, presentación, hojas de divulgación, etc).

El eco a la iniciativa fue inmediato e intenso. Se sumaron más blogs, tanto de profesionales sanitarios como de población general interesada en la salud, hasta llegar casi a las 200, y la página del grupo tuvo, en apenas 3 meses, unas 80.000 visitas. Y, efectivamente, en la práctica se logró transmitir por la Red, a través de las comunidades virtuales, el mensaje que se buscaba ante la gripe A, de calma y tranquilidad, de sosiego y racionalidad, tanto a la población como a los propios profesionales sanitarios. El impacto llegó incluso a las autoridades, que moderaron su respuesta.

El final de la historia se puede escribir y de hecho lo estamos escribiendo al cabo de un año del nacimiento de la iniciativa. La gripe A tuvo su pico de mayor incidencia a mediados de noviembre de 2009 y ha sido una gripe suave, con escaso impacto en morbilidad y mortalidad. La llamada a la calma tenía pues fundamento científico y poco a poco se fue desvelando que los escenarios apocalípticos no tenían razón de ser. Solo  esperamos que la experiencia de esta pandemia sirva para mejorar y manejar, de forma más eficiente y ponderada, crisis futuras, evitando, en la medida de las posibilidades, caer en un consumo desmedido de recursos – que siempre implica dejar de atender otros problemas – y en una desproporcionada oleada de pánico colectivo.

Este texto cierra el primer episodio de la unión temporal de blogs y páginas de profesionales sanitarios y de otros relacionados con la salud en la Red. Muchas gracias a todos los que han colaborado de una u otra forma y a los que han visto y sentido a gripeycalma como lo que es: una iniciativa profesional que ha buscado ir más allá de nuestras consultas y puestos de trabajo. Solo hemos pretendido llevar un mensaje de sentido común y a la vez científico a la población y a los profesionales sanitarios, comunicar nuestro saber y entender sobre un problema de salud, en este caso ante la gripe A. Gracias al trabajo de muchos y al poder que nos brindan las nuevas tecnologías de la información, se puede decir que lo hemos conseguido.

Unión temporal de blogs (UTB) Gripe y Calma

Manual del perfecto usuario de la sanidad pública II. La cita en el centro de salud

Voy a intentar resumir lo básico (podría escribirse un tratado) sobre cuándo, cómo y porqué hay que acudir a un centro sanitario.

Lo primero de todo, deciros que el horario de atención al público en un centro de salud es, generalmente, de 8 a 20 horas, aunque hay centros en nuestra Andalucía que abren sus puertas únicamente de 8 a 15 horas. Esto casi seguro que lo sabéis, pero seguro que no sabéis que del horario de un médico que trabaja en la sanidad pública, sólo el 50% debería ser usado para la atención directa al público. Los médicos, además de atender al público, debemos formarnos todos los días (leer -el periódico en casa-, conectar con compañeros a través de internet, consultar libros, acudir a sesiones de formación continuada, cursos…). También entre nuestras funciones, está la investigación, a la que deberíamos dedicar parte de nuestra jornada. Otra función que tenemos muchos, es la función docente (formamos a otros médicos o a estudiantes de medicina), que también requiere su tiempo. ¿Que decir de la carga burrocrática que soportamos? (he puesto burrocracia con dos eres porque a mí me gusta denominarla así): es una carga pesada e insufrible de interminable papeleo para decirles a los gestores que hoy vimos a 5 o a 50  y que 2 fueron niños sanos y que se hicieron 3 espirometrías y una cirugía menor. Pero no sólo es esto, es el receteo, el rellenar interminables formularios para pedir una analítica o una consulta al especialista. En la era de la informática, la burrocracia es insoportable, pues se podría suprimir de un plumazo con un buen sistema de gestión informático, aunque ya sabéis que bueno, bonito, barato y sin pagar «comisiones» no hay. Así, que cuando a usted le den una cita a las 11, HAGA EL FAVOR DE IR A LAS 11, porque aunque vea la puerta del médico desierta a otras horas, seguro que no se está echando la siesta: puede estar formándose, formando, informando (incluso uniformándose para completar el juego de palabras -esto a primera hora de la mañana-).

Quien, no sólo puede, sino que debe ir sin cita al grito de «abrid paso!»: las urgencias. Y mire ustéd, se lo voy a decir a la cara: no es una urgencia hacer una receta de otro médico, no es una urgencia hacer un volante para un especialista, no es una urgencia una molestia con la que uno lleva varios días… Si queréis saber lo que es una urgencia, clicad aquí. Y sí, nos molesta que vengáis sin cita intentándoos colar por delante de los citados (o por detrás) cuando el motivo de consulta no es urgente. Esto para nosotros los médicos, es inconcebible, habida cuenta que tenéis un teléfono (Salud Responde) que os resuelve dudas sanitarias, que os puede pasar con un médico si vuestra consulta es urgente, que podéis usar internet para buscar información, que podéis llamar por teléfono a la consulta, que podéis enviar un correo electrónico a vuestro médico. Cada vez que lo hacéis, hacéis un mal uso del servicio, con las consecuencias nefastas que eso trae: el mal uso se contagia rápidamente a otros usuarios (los que yo denomino «abusuarios»), el médico no puede formarse, informar, formar y a veces ni uniformar, y eso, aunque vosotros no lo creáis va en perjuicio, a largo plazo, de la calidad con la que se os atiende.

En este punto también os voy a sacar de un gravísimo error: LAS CITAS URGENTES NO EXISTEN! La urgencia verdadera se atiende de inmediato, interrumpiendo la consulta si es necesario. Lo otro, mire usted, es venir SIN CITA, que la administración sanitaria y algunos compañeros nombran eufemísticamente hablando, como citas no demorables.

Tal vez penséis: bueno, pues si nos está diciendo que no vayamos urgente al centro de salud, vayamos a Urgencias: NO! Eso no es lo que yo os digo. Antes de ir a interferir el trabajo de los servicios de urgencia, prefiero que venga a interferir el mío, pero que quede claro que cualquier interrupción no justificada de la consulta va en perjuicio de la calidad del servicio que prestamos.

Sabed también que una demora razonable es que pidáis cita hoy y os la den para mañana (24 horas) y que pretender que todo hay que verlo hoy es irracional y contraproducente para el buen funcionamiento del sistema. Sed previsores cuando os vaya quedando poca medicación en el caso de enfermos crónicos y solicitad la cita para este tipo de cosas con una semana de antelación para cuando os quede medicación para menos de 7 días (6 días lo ideal), es decir, 13 días antes de que se acabe el medicamento, solicitad una cita para la semana siguiente, así podréis elegir mejor el día y la hora a través de Salud Responde o por Intersas. Nunca nos podréis convencer de que es urgente recetarle algo que se le ha terminado hoy, ni que hay que recetarle algo que lo debió recetar el médico de urgencias, que para vuestra información, tiene obligación de expediros todas las recetas de todos los medicamentos que él haya aconsejado. A él no se le acaban las recetas: es que no las solicita. En Urgencias no está prohibido hacer recetas, temen a los abusuarios y pagan justos por pecadores. Cuando os las nieguen: hoja de reclamaciones al canto (esto si es motivo de reclamación y no que tardaron 6 horas en verme porque me picó un mosquito). Los usuarios «buenos» tenéis una enorme responsabilidad que no habéis sabido asumir y dejáis que los «malos» hagan una continua labor de zapa sobre el sistema que acabará por hundirlo. El 99% de las reclamaciones son injustificadas. El 99% de las ocasiones en que sería aconsejable poner una reclamación, no se pone. Así nos va a todos.

Cambiando de tercio, pero siguiendo con el tema, una vez decidido que tenemos que ir al médico, lo suyo es pedir cita: intersas, salud responde, llamando al centro de salud o personándose en él. En ninguno de estos sitios se dan citas de urgencia. Os lo repito: eso, no existe. Cuando el celador o la administrativa os dice: «no hay cita, pero os la doy como urgente», os está diciendo: «No hay cita, vaya usted a la puerta del médico sin cita, que yo ya lo he anotado en una lista especial con lo que él sabe que usted no tiene cita y aténgase a las consecuencias de ir a verlo sin cita: esperará más que los que la tienen, es probable que no le haga esas recetas aunque se tire esperando dos horas y no cuente usted con que le vaya a dar ningún volante para ningún especialista». Las urgencias verdaderas, si pasan por el mostrador (porque no sepan donde está la consulta), entran a grito pelado y JAMAS SE LES PIDE DATO ALGUNO hasta no haber sido adecuadamente atendida y estabilizada.

Antes de ir al médico, conviene ver si lo llevamos todo: tarjeta sanitaria, informe que queremos enseñar, nombre de las medicinas que tomamos (no vaya a ser que el sistema informático esté colgado -cosa infrecuente pero no imposible- y nosotros no sepamos cuales son las pastillitas blancas y redonditas que vienen en una caja de carton blanco con unas rayas amarillas), pequeño informe de la persona que plantea la duda (a veces la duda nos la plantea un profesor y quien nos la traduce es una madre o una abuela a quien a su vez se la ha traducido la madre), sea el profesor, la madre si no acompaña al niño (muy frecuente preguntar a la abuela: ha vomitado, ha tenido fiebre, cuanta fiebre ha tenido, cuantos días lleva enfermo… y que la abuela no tenga ni idea -no somos adivinos y cuantas más pistas se nos faciliten y MAS FIABLES sean las pistas, mucho mejor-). Obviamente podemos prescindir de este informe si al paciente lo acompaña la persona que quiere plantearnos la duda.

En la sala de espera, guardad silencio o hablad en voz baja, aprovechad la espera para leer los carteles que puede haber en la puerta. Ojo avizor con los listos que se os quieran colar porque están «urgentes» (los urgentes nunca están esperando), porque los que tenéis cita indudablemente lleváis más tiempo esperando (contabiliza desde el momento en el que pedísteis cita desde casa y no desde el momento en que llegásteis al centro de salud -¡premio a la puntualidad y al uso responsable de los servicios!-), que el que lleva una hora en la sala de espera con su niño que lleva tres días picándole el culo y ha pasado muy mala noche (en ningún momento se ha planteado desde que comenzó el picor anal solicitar una cita que es lo que hubiese sido aconsejable).

Por último, una vez en la consulta, escuchad con atención, no olvidaros plantear todas las dudas (aunque alguna duda ulterior requiera de una llamada de teléfono o un correo electrónico). No salgáis pensando: no me he enterado de nada. En ocasiones, los médicos, aunque no deberíamos hacerlo, hablamos con un lenguaje difícil de entender aunque para nosotros sea un lenguaje bastante natural. Es malísima idea ir a preguntarle a otro médico lo que se quiso decir en la consulta y esto es muy frecuente cuando de consultas con el especialista se trata: lo van a operar pero no me explicaron bien que le iban a hacer, me han dicho que tiene un nosequé en la barriga y yo no me quedo tranquila… Preguntar no es ofender. Tampoco confundáis preguntar una duda con perseverar en la misma duda una y otra vez (hay dudas que el médico no puede resolver). El médico en ocasiones os da las alternativas para que vosotros decidáis y si hace esto, es porque vosotros sois los que tenéis el deber y la responsabilidad de decidir (y vosotros tendréis que aprender a sobrellevar ese grado de incertidumbre). En ocasiones deberéis pedir posibles alternativas que el médico en un primer momento no os ha planteado: la posibilidad de no usar un antibiótico, la posibilidad de acudir a un especialista (esto puede molestar un poquito, pero con diplomacia, todo es preguntable).

Y algunos consejos generales:

1.- No vayáis de listillos o chistosos: ¿Que le pasa a Pedrito? Yo que sé! a eso vengo!.

2.- No le indiquéis al medico lo que tiene que hacer (nos sienta más o menos igual que si al panadero le dices la levadura que tiene que poner, al albañil el cemento que tiene que añadir o al carpintero como tiene que lijar -básicamente nos pone de un humor de perros-), aunque si podéis plantearle con diplomacia lo que os gustaría que hiciera. Nada de «vengo a que me lo mande al oculista». Mucho mejor «vengo porque creo que ve mal y no se si convendría que lo viese el oculista. Me gustaría que usted me aconsejara».

3.- No intentéis obligar al médico a que haga algo en contra de sus conocimiento: recetar algo que prescribió otro y con lo que no está de acuerdo, derivar a un especialista para que confirme lo que él ya sabe, que haga pruebas de todo tipo, que os aseguro, acarrean en ocasiones más incertidumbre que conocimientos útiles.

4.- No pretendáis que el médico os resuelva lo que vosotros debéis resolver: cambiar una cita con el especialista, reclamar una revisión que no llega, pedir explicaciones sobre lo que ha hecho otro médico.

5.- Jamás discutáis en mal tono con el médico: plantead vuestras dudas; si no os gusta el tono en el que os habla, decídselo educadamente. Si pensáis que, a pesar de vuestra llamada de atención educada, os ha atendido mal, no iniciéis un estéril enfrentamiento verbal: poned una reclamación.

6.- No os molestéis cuando os informe de cómo se deben usar los servicios: que tal o cual cosa no es una urgencia, que para tal cosa hay que coger tal o cual tipo de cita, que os pida la tarjeta sanitaria. Ya nos gustaría a los médicos que las autoridades sanitarias os explicasen en que consiste el uso adecuado de los servicios, pero a falta de pan, conformaros con tortas, y para muestra, este botón.

¿A que os gustaría llegar al centro y encontraros la sala como la segunda foto y no como la primera?

Manual del perfecto usuario de la Sanidad Pública. El aviso urgente.

Esta será la primera de una serie de entradas que espero os sean de utilidad para desenvolveros como pez en el agua en este proceloso mar de los sistemas sanitarios públicos, plagado de demagogia, derechos evanescentes y humo, sobre todo mucho humo.

Es difícil comenzar y para ello nada mejor que verse a uno mismo de enfermo o ver que tus familiares enferman y necesitan de la sanidad pública. ¿Que es lo que hago yo y que es lo que creo que deberíais hacer vosotros?

En primer lugar debo discernir si lo que tengo es motivo de urgencia o no. Pero… ¿Qué sé yo lo que es urgente? Si de niños se trata, que es mi campo, tal vez esto os ayude. No, no me lo he inventado yo. Está sacado de una Guia del Gobierno de Aragón que se llama «cuídame«. Si sois adultos,creo que con un poco de sentido común bastará para discernir entre ambas situaciones.

Bien, supongamos que lo que tenemos es una urgencia y el paciente por sus circunstancias no debe o no puede ser movilizado (esto es absolutamente excepcional). Tendremos que llamar y requerir la presencia inmediata de los servicios médicos. Conocer como funcionan estos servicios creo que no nos irá mal. La situación es de lo más variopinta, pues va desde lugares en los que se cuenta con UVIs móviles (su cobertura no es universal) a lugares en los que nos atenderá un médico y un enfermero del DCCU (el decu) o Dispositivo de Cuidados Criticos y Urgencias o un médico que tiene que interrumpir su consulta y coger su coche y que llega sin enfermero siquiera. ¿De qué depende quien viene? Pues básicamente depende de la información que damos al llamar por teléfono a la central de emergencias (061 o 112). La actitud de algunos usuarios deja bastante que desear, pues no informan correctamente de una serie de signos básicos en el paciente (respira con dificultad, está inconsciente, tiene convulsiones, sangra abundantemente…) que se requieren para movilizar al equipo idóneo. Imaginaros un accidente en carretera:

1.- Primero asegurar la zona mediante la colocación de luces de avería y triángulos para evitar un segundo accidente. En casa tal vez tengamos que hacer alguna maniobra de reanimación cardiopulmonar básica, cosa que os aconsejo aprendáis a hacer.

2.- Llamar pidiendo ayuda, pero para esto debéis poder dar algunos datos: identificaros, dad vuestro número de movil por si la comunicación se corta, localización (carretera, kilómetro aproximado en el que ha ocurrido, entre qué localidades ha ocurrido, sentido de la circulación en el que se encuentra el accidente si de una autovía se trata, número de coches implicados, número aproximado de heridos). Es bastante frecuente que los servicios de urgencia salgan a la «búsqueda» de accidentes y lleguen tarde porque no se ha indicado correctamente la localización. Esto es aplicable a la dirección de una casa (la calle cambió de nombre, la casa cambió de número…). Siempre hay que dar todas las indicaciones posibles para que el equipo pierda el menor tiempo posible en llegar y se movilice al equipo más próximo.

3.- En ocasiones hay que hacer una segunda llamada, tras comprobar el estado de los accidentados y su número exacto, pues podría ser necesario movilizar algunos recursos más o desmovilizarlos a fin de tenerlos disponibles para otras urgencias. En ocasiones llegan 3 ambulancias para atender una salida de la vía en la que el conductor únicamente ha sufrido una contusión, o una sola ambulancia para atender a una familia completa. En el caso del aviso domiciliario, no os molestéis por las preguntas que el operador os realiza a fin de intentar valorar la severidad del cuadro por el que se avisa. Es tristemente frecuente recibir respuestas como «que venga el médico ya!» (cuando el médico ya va hacia allí) cuando se pregunta sobre la respiración, si tiene mareo, esta inconsciente, tiene convulsiones… Tranquis! preguntar no es ofender. Se trata de optimizar y de prestar siempre la mejor atención posible. Y sobre todo se trata de «priorizar». Y esto es así, porque los servicios de urgencia no suelen estar aburridos precisamente, sino que es fácil que se les acumulen varios avisos y hay que discernir a cual hay que acudir primero y personalmente acudiría antes a un aviso en el que me informan de que se trata de una persona de 45 años que se quejaba de dolor en el pecho y estaba mareado, que ha perdido el conocimiento (eso me figuro lo que es), que al aviso de alguien que sólo me dice «que venga ya!» que no se si será un infarto, una fiebre de 39º o un cólico nefrítico (que duele un huevo -que me lo digan a mí- pero no es mortal). No creo que se tarde tanto en decir: «Hola, le llamo desde el número tal de  la calle tal del pueblo tal. He encontrado a mi marido de 45 años inconsciente. Hace un momento se estaba quejando del pecho y decía que estaba mareado. Por favor no tarden e indíquenme si puedo hacer algo mientras llegan» Este tipo de informaciones desencadena una puesta en marcha inmediata, que puede conllevar que nos quedemos a medio recetar la pomada para la picadura, porque eso, sí que puede esperar. Si embargo vaguedades como «mi padre está muy malo», pueden acabar en un aviso para ver a un anciano encamado que tiene una lipotimia al levantarse, a una simple gripe o a un «vaya ustéd a saber qué».

No quiero acabar esta primera entrada sin recordaros que los recursos son muy limitados y que, avisar para que venga al médico para que nos vea una picadura del mosquito tigre a las 2 de la mañana a «Caraduras de arriba», porque nos da pereza vestirnos y coger el coche (si es que eso es urgente que lo vea un médico),  puede ser la diferencia entre que vuestro hijo sobreviva o no al atropello que acaba de sufrir tras salir de la discoteca de «minganillos de abajo» que está a 20 Km por una carretera infernal. No se trata de asustar con el «coco». Se trata de haceros partícipes del uso responsable de los recursos y de las consecuencias nefastas que en ocasiones acarrea su mal uso. Por supuesto, si no fuísteis vosotros quienes avisásteis al médico a las 2 de la mañana cargaréis contra él indignados por la tardanza en atender a vuestro hijo, cuando tal vez deberías cargar indignados contra vuestro vecino que se «jacta» de que el médico está allí todos los días cada vez que a él le da la gana, para mirarle sus ronchitas, para curarle sus mocos o para recetarle un nolotil porque le duele una muela.

Si por algo se caracteriza el sistema sanitario público es porque a la vez somos jefes, usuarios y sufridores, así que tenemos responsabilidad sobre el uso que hacemos nosotros mismos, sobre el que hace nuestra familia y sobre el que hace el vecino.

Por supuesto, si alguna vez os sentís mal atendidos por un operador o por un profesional sanitario, no entréis en estériles discusiones en caliente con ellos. Así no se arregla nada. Mucho mejor una hoja de reclamaciones al canto, pidiendo explicaciones.

Y os adelanto que si no me aburro antes, la próxima entrada será: la cita en el centro de salud. Dejaremos para más adelante la visita a urgencias, la visita a las consultas externas, la intervención quirúrgica o el ingreso en planta. Si se me olvida colgadme un comentario recordándomelo.

Gripe A: ante todo mucha calma


Durante los últimos meses los profesionales sanitarios que mantenemos blogs hemos reflejado en ellos la inquietud que vive nuestra sociedad con la denominada pandemia de gripe A. Los médicos venimos constatando en las últimas semanas una afluencia importante de pacientes a las consultas demandando información. También hemos visto cómo algunos documentos y entradas de nuestros blogs salían del circuito sanitario habitual y se difundían por Internet. Esos dos hechos nos han llevado a un grupo de profesionales sanitarios, cuyo único denominador común es escribir en blogs o bitácoras, a redactar la toma de posición que a continuación se puede leer:

¿Qué es la gripe A/H1N1?
La gripe A es una enfermedad que cursa de forma leve en la gran mayoría de las personas. Está producida por el virus influenza A/H1N1 del mismo género que el virus de la gripe común. Puede producir fiebre y síntomas como dolor de cabeza y muscular, malestar general, congestión nasal, tos y a veces síntomas digestivos (nauseas, diarrea).
La gripe A tiene los mismos síntomas que la de todos los años.

¿Cómo se contagia?
Como la gripe común, se contagia muy fácilmente porque se transmite a través del aire por medio de pequeñas gotitas que emitimos al hablar, toser o estornudar. Cuando hablamos de «pandemia» queremos decir que hay muchas personas afectadas, en muchos países diferentes. Eso se debe a que se trata de un nuevo virus A, y es más fácil el contagio.
Pero que sea muy contagiosa no quiere decir que sea más grave.

¿Cómo se diagnostica?
Existe una prueba diagnóstica rápida para distinguir tipos de gripe. Pero para el diagnóstico de la gripe A tienen poca sensibilidad (aproximadamente un 35%). Eso quiere decir que de 100 personas con gripe A sólo detectaremos a unas 35 (test positivo). La mayoría (65) darán un resultado negativo para gripe A. Es decir, que aunque se tenga un test negativo, si se tienen síntomas gripales la causa puede ser la gripe A.
Y lo que es más importante: las recomendaciones para cuidarse serán las mismas, independientemente del tipo de gripe. Por esta razón, no es útil hacer una prueba diagnóstica en una gripe leve o moderada.

¿Cómo puede evolucionar la gripe A?
Con los datos disponibles de los miles de casos detectados en todo el mundo hasta la fecha, se puede afirmar que la inmensa mayoría de las personas pasan esta gripe con síntomas leves o moderados. Se debe mantener una especial vigilancia de la evolución de los síntomas en personas con enfermedades crónicas descompensadas, niños menores de seis meses y en pacientes de riesgo más elevado (inmunodeprimidos).

¿Cómo podemos actuar para prevenir el contagio?
Las recomendaciones básicas son dos:
1. El lavado de manos frecuente (por ejemplo, lavarse las manos 10 veces al día ha demostrado disminuir a la mitad el riesgo de contagio).
2. La higiene respiratoria (toser o estornudar sobre un pañuelo de papel desechable y lavarse las manos a continuación, toser o estornudar sobre el brazo si no se dispone de pañuelo para evitar el contacto con la mano, evitar el contacto cercano o íntimo cuando los síntomas de la enfermedad son evidentes).
No está claro si el uso de mascarillas evita la propagación de la epidemia. Solo se recomienda usarlas a las personas enfermas mientras están en contacto con otras personas y a sus cuidadores. Igualmente no se ha aclarado si el uso de fármacos como oseltamivir (Tamiflu®) o zanamivir (Relenza®) puede prevenir el contagio. Existen algunos estudios en instituciones cerradas y contactos familiares con beneficios muy pequeños. Teniendo en cuenta que se trata de una gripe leve y que estos fármacos tienen efectos secundarios, en general, no se recomienda su uso.
La vacuna contra la gripe común no funciona para la gripe A. Aún no se ha terminado de desarrollar una vacuna para la nueva gripe con totales garantías de seguridad y efectividad. La situación actual, en relación con el número de personas afectadas y el número de muertes, no justifica una alarma social.

¿Qué hacer si aparecen síntomas?
Los síntomas son los mismos que los de la gripe de todos los años. La gripe, como dice la sabiduría popular, “dura siete días con tratamiento y una semana sin él”.
Deben solicitar atención médica aquellas personas que tengan molestias graves: dificultad al respirar, dolor importante en el pecho, alteraciones de la conciencia (sensación de aturdimiento o desmayo), un empeoramiento repentino o un empeoramiento pasados 7 días del inicio de los síntomas. En el caso de los niños, la edad inferior a 6 meses, la respiración acelerada o la fiebre que dura más de tres días (72 horas) hace recomendable evaluación médica.
Pero probablemente la mayor parte de las personas tendrán síntomas leves y acudir al médico no aportará ningún beneficio. Todo lo contrario: la saturación de los centros de salud y hospitales puede dificultar una correcta atención a enfermos graves por la gripe o por otros problemas de salud.
Por ello, las personas sanas que presenten un cuadro gripal sin ningún dato de complicaciones pueden realizar un autocuidado con garantías en sus domicilios con las medidas habituales: buena hidratación, buena alimentación y buena higiene.
Si uno está enfermo, los cinco primeros días conviene no acudir a lugares muy llenos de gente para evitar contagiar a otras personas. Y recordar las medidas recomendadas: no “toserle” a nadie, estornudar en la manga o en un pañuelo de un solo uso y lavarse las manos varias veces al día.

Si aparecen síntomas, ¿es necesario tomar algún tratamiento?
Aunque la fiebre no es peligrosa en sí misma, los antitérmicos como el paracetamol o ibuprofeno pueden ser útiles para aliviar el malestar que produce. Los medicamentos antivirales han demostrado muy poca eficacia en las infecciones por virus gripales comunes, disminuyendo menos de un día la duración de los síntomas. Respecto a esta gripe no hay estudios que demuestren su eficacia.
Por estas razones, su uso deberá ser restringido a los pacientes que sufran complicaciones o aquellos con alto riesgo de sufrirlas. En un paciente sano, los riesgos por los efectos adversos del fármaco pueden superar a sus beneficios.

¿Y en el caso de embarazo?
Siempre se ha sabido que el embarazo supone un pequeño incremento del riesgo para las complicaciones de la gripe (cualquier tipo de gripe). En caso de fiebre o síntomas de gripe, es recomendable consultar con un profesional sanitario. De todas formas el riesgo sigue siendo bajo y la gran mayoría de los embarazos transcurrirán de forma saludable.

Conclusión
Durante la pandemia de gripe A seguirá habiendo infartos de miocardio, apendicitis, insuficiencia cardiaca, diabetes, crisis de asma, enfermedades psiquiátricas, fracturas de cadera, accidentes y muchas otros problemas de salud que requieren atención de los profesionales de la salud.
El comportamiento sereno, paciente y tranquilo de los pacientes, los medios de comunicación, los profesionales sanitarios, los dirigentes políticos y los cargos con responsabilidad en planificación y gestión del Sistema Nacional de Salud son esenciales para que funcionen bien los servicios sanitarios y estos puedan dedicarse a los enfermos que lo necesiten.

LISTADO DE BLOGS COLABORADORES
GRIPE Y CALMA
Amantea: http://amantea.blogia.com/
ATensión Primaria: http://atensionprimaria.wordpress.com/
Bloc d´un Metge de Familia: http://metgedefamilia.blogspot.com/
Blog de los farmacéuticos rurales: http://www.farmaceuticosrurales.blogspot.com/
Crónicas de Mil en Uno: http://milenuno.blogspot.com/
Docencia en Plasencia: http://docenciaenplasencia.blogspot.com/
El blog de saname: http://elblogdesaname.blogspot.com
El consultorio : http://ccbaxter.wordpress.com/
El cuaderno de Epidauro: http://elcuadernodepidauro.blogspot.com/
El Gerente de Mediado: http://gerentedemediado.blogspot.com/
El Supositorio: http://vicentebaos.blogspot.com/
Equipo CESCA: http://www.equipocesca.org
GIPI http://www.infodoctor.org/gipi/
Humana: http://medicablogs.diariomedico.com/humana/
Inquietudes en Primaria: http://medicablogs.diariomedico.com/inquietudesap/
Medicina y Melodía: http://medymel.blogspot.com/
Médico Crítico: http://medicocritico.blogspot.com
Mi Pediatra: http://mipediatra.tk
Miles de piedras pequeñas: http://megasalva.blogspot.com/
Mondo Medico: http://mondomedico.wordpress.com/
Nemo Contra: http://nemocontra.blogspot.com/
Pediatra de cabecera: http://pediatradecabecera.com/
Pediatría basada en pruebas: http://www.pediatriabasadaenpruebas.com/
Pella de Gofio del Dr Bonis : http://pelladegofio.blogspot.com/
Pharmacoserías:http://pharmacoserias.blogspot.com/
Polimedicado: http://polimedicado.blogspot.com/
Primum non nocere: http://rafabravo.wordpress.com/
Quid pro quo: http://borinot-mseguid.blogspot.com/
rqgb’s point of view: http://rqgb.wordpress.com/
Salud Comunitaria: https://saludcomunitaria.wordpress.com/
Salud con cosas: http://saludconcosas.blogspot.com/
Saludyotrascosasdecomer: http://saludyotrascosasdecomer.blogspot.com/
Saludyotrascosasdevivir: http://www.proyectonets.org
Sinestesia Digital: http://sinestesiadigital.blogspot.com/

Para saber más y como apoyo a las afirmaciones de este documento, se ofrecen catorce referencias bibliográficas seleccionadas:

1. Burch J, Corbett M, Stock C et al. Prescription of anti-influenza drugs for healthy adults: a systematic review and meta-analysis. Lancet Infec Dis. 2009;doi:10.1016/S1473-3099(09)70199-9.
2. Ellis C, McEven R. Who should receive Tamiflu for swine flu?. BMJ. 2009;339:b2698.
3. Evans D, Cauchemez S, Hayden FG. “Prepandemic” immunization for novel influenza viruses, “swine flu” vaccine, Guillain-Barré syndrome and the detection of rare severe adverse affects. J Infect Dis. 2009;200:321-8.
4. Kitching A, Roche A, Balasegaran S et al. Oseltamivir adherence and side effects among children in three London schools affected by influenza A (H1N1), May 2009. An Internet based cross sectional survey. Eurosurvillance 2009;29:1-4.
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