1º CONCURSO DE DIBUJO INFANTIL DE LA ASOCIACIÓN ESPAÑOLA DE PEDIATRÍA DE ATENCIÓN PRIMARIA

Esta entrada, es mucho más amable que las habituales. Se trata de invitaros a participar en un concurso de dibujo que organiza la Asociación de Pediatras de Atención Primaria.

Se han presentado de momento pocos trabajos y el plazo se cierra el día 31 de Octubre, así que lee las bases y participa.

Manual del perfecto usuario de la sanidad pública II. La cita en el centro de salud

Voy a intentar resumir lo básico (podría escribirse un tratado) sobre cuándo, cómo y porqué hay que acudir a un centro sanitario.

Lo primero de todo, deciros que el horario de atención al público en un centro de salud es, generalmente, de 8 a 20 horas, aunque hay centros en nuestra Andalucía que abren sus puertas únicamente de 8 a 15 horas. Esto casi seguro que lo sabéis, pero seguro que no sabéis que del horario de un médico que trabaja en la sanidad pública, sólo el 50% debería ser usado para la atención directa al público. Los médicos, además de atender al público, debemos formarnos todos los días (leer -el periódico en casa-, conectar con compañeros a través de internet, consultar libros, acudir a sesiones de formación continuada, cursos…). También entre nuestras funciones, está la investigación, a la que deberíamos dedicar parte de nuestra jornada. Otra función que tenemos muchos, es la función docente (formamos a otros médicos o a estudiantes de medicina), que también requiere su tiempo. ¿Que decir de la carga burrocrática que soportamos? (he puesto burrocracia con dos eres porque a mí me gusta denominarla así): es una carga pesada e insufrible de interminable papeleo para decirles a los gestores que hoy vimos a 5 o a 50  y que 2 fueron niños sanos y que se hicieron 3 espirometrías y una cirugía menor. Pero no sólo es esto, es el receteo, el rellenar interminables formularios para pedir una analítica o una consulta al especialista. En la era de la informática, la burrocracia es insoportable, pues se podría suprimir de un plumazo con un buen sistema de gestión informático, aunque ya sabéis que bueno, bonito, barato y sin pagar «comisiones» no hay. Así, que cuando a usted le den una cita a las 11, HAGA EL FAVOR DE IR A LAS 11, porque aunque vea la puerta del médico desierta a otras horas, seguro que no se está echando la siesta: puede estar formándose, formando, informando (incluso uniformándose para completar el juego de palabras -esto a primera hora de la mañana-).

Quien, no sólo puede, sino que debe ir sin cita al grito de «abrid paso!»: las urgencias. Y mire ustéd, se lo voy a decir a la cara: no es una urgencia hacer una receta de otro médico, no es una urgencia hacer un volante para un especialista, no es una urgencia una molestia con la que uno lleva varios días… Si queréis saber lo que es una urgencia, clicad aquí. Y sí, nos molesta que vengáis sin cita intentándoos colar por delante de los citados (o por detrás) cuando el motivo de consulta no es urgente. Esto para nosotros los médicos, es inconcebible, habida cuenta que tenéis un teléfono (Salud Responde) que os resuelve dudas sanitarias, que os puede pasar con un médico si vuestra consulta es urgente, que podéis usar internet para buscar información, que podéis llamar por teléfono a la consulta, que podéis enviar un correo electrónico a vuestro médico. Cada vez que lo hacéis, hacéis un mal uso del servicio, con las consecuencias nefastas que eso trae: el mal uso se contagia rápidamente a otros usuarios (los que yo denomino «abusuarios»), el médico no puede formarse, informar, formar y a veces ni uniformar, y eso, aunque vosotros no lo creáis va en perjuicio, a largo plazo, de la calidad con la que se os atiende.

En este punto también os voy a sacar de un gravísimo error: LAS CITAS URGENTES NO EXISTEN! La urgencia verdadera se atiende de inmediato, interrumpiendo la consulta si es necesario. Lo otro, mire usted, es venir SIN CITA, que la administración sanitaria y algunos compañeros nombran eufemísticamente hablando, como citas no demorables.

Tal vez penséis: bueno, pues si nos está diciendo que no vayamos urgente al centro de salud, vayamos a Urgencias: NO! Eso no es lo que yo os digo. Antes de ir a interferir el trabajo de los servicios de urgencia, prefiero que venga a interferir el mío, pero que quede claro que cualquier interrupción no justificada de la consulta va en perjuicio de la calidad del servicio que prestamos.

Sabed también que una demora razonable es que pidáis cita hoy y os la den para mañana (24 horas) y que pretender que todo hay que verlo hoy es irracional y contraproducente para el buen funcionamiento del sistema. Sed previsores cuando os vaya quedando poca medicación en el caso de enfermos crónicos y solicitad la cita para este tipo de cosas con una semana de antelación para cuando os quede medicación para menos de 7 días (6 días lo ideal), es decir, 13 días antes de que se acabe el medicamento, solicitad una cita para la semana siguiente, así podréis elegir mejor el día y la hora a través de Salud Responde o por Intersas. Nunca nos podréis convencer de que es urgente recetarle algo que se le ha terminado hoy, ni que hay que recetarle algo que lo debió recetar el médico de urgencias, que para vuestra información, tiene obligación de expediros todas las recetas de todos los medicamentos que él haya aconsejado. A él no se le acaban las recetas: es que no las solicita. En Urgencias no está prohibido hacer recetas, temen a los abusuarios y pagan justos por pecadores. Cuando os las nieguen: hoja de reclamaciones al canto (esto si es motivo de reclamación y no que tardaron 6 horas en verme porque me picó un mosquito). Los usuarios «buenos» tenéis una enorme responsabilidad que no habéis sabido asumir y dejáis que los «malos» hagan una continua labor de zapa sobre el sistema que acabará por hundirlo. El 99% de las reclamaciones son injustificadas. El 99% de las ocasiones en que sería aconsejable poner una reclamación, no se pone. Así nos va a todos.

Cambiando de tercio, pero siguiendo con el tema, una vez decidido que tenemos que ir al médico, lo suyo es pedir cita: intersas, salud responde, llamando al centro de salud o personándose en él. En ninguno de estos sitios se dan citas de urgencia. Os lo repito: eso, no existe. Cuando el celador o la administrativa os dice: «no hay cita, pero os la doy como urgente», os está diciendo: «No hay cita, vaya usted a la puerta del médico sin cita, que yo ya lo he anotado en una lista especial con lo que él sabe que usted no tiene cita y aténgase a las consecuencias de ir a verlo sin cita: esperará más que los que la tienen, es probable que no le haga esas recetas aunque se tire esperando dos horas y no cuente usted con que le vaya a dar ningún volante para ningún especialista». Las urgencias verdaderas, si pasan por el mostrador (porque no sepan donde está la consulta), entran a grito pelado y JAMAS SE LES PIDE DATO ALGUNO hasta no haber sido adecuadamente atendida y estabilizada.

Antes de ir al médico, conviene ver si lo llevamos todo: tarjeta sanitaria, informe que queremos enseñar, nombre de las medicinas que tomamos (no vaya a ser que el sistema informático esté colgado -cosa infrecuente pero no imposible- y nosotros no sepamos cuales son las pastillitas blancas y redonditas que vienen en una caja de carton blanco con unas rayas amarillas), pequeño informe de la persona que plantea la duda (a veces la duda nos la plantea un profesor y quien nos la traduce es una madre o una abuela a quien a su vez se la ha traducido la madre), sea el profesor, la madre si no acompaña al niño (muy frecuente preguntar a la abuela: ha vomitado, ha tenido fiebre, cuanta fiebre ha tenido, cuantos días lleva enfermo… y que la abuela no tenga ni idea -no somos adivinos y cuantas más pistas se nos faciliten y MAS FIABLES sean las pistas, mucho mejor-). Obviamente podemos prescindir de este informe si al paciente lo acompaña la persona que quiere plantearnos la duda.

En la sala de espera, guardad silencio o hablad en voz baja, aprovechad la espera para leer los carteles que puede haber en la puerta. Ojo avizor con los listos que se os quieran colar porque están «urgentes» (los urgentes nunca están esperando), porque los que tenéis cita indudablemente lleváis más tiempo esperando (contabiliza desde el momento en el que pedísteis cita desde casa y no desde el momento en que llegásteis al centro de salud -¡premio a la puntualidad y al uso responsable de los servicios!-), que el que lleva una hora en la sala de espera con su niño que lleva tres días picándole el culo y ha pasado muy mala noche (en ningún momento se ha planteado desde que comenzó el picor anal solicitar una cita que es lo que hubiese sido aconsejable).

Por último, una vez en la consulta, escuchad con atención, no olvidaros plantear todas las dudas (aunque alguna duda ulterior requiera de una llamada de teléfono o un correo electrónico). No salgáis pensando: no me he enterado de nada. En ocasiones, los médicos, aunque no deberíamos hacerlo, hablamos con un lenguaje difícil de entender aunque para nosotros sea un lenguaje bastante natural. Es malísima idea ir a preguntarle a otro médico lo que se quiso decir en la consulta y esto es muy frecuente cuando de consultas con el especialista se trata: lo van a operar pero no me explicaron bien que le iban a hacer, me han dicho que tiene un nosequé en la barriga y yo no me quedo tranquila… Preguntar no es ofender. Tampoco confundáis preguntar una duda con perseverar en la misma duda una y otra vez (hay dudas que el médico no puede resolver). El médico en ocasiones os da las alternativas para que vosotros decidáis y si hace esto, es porque vosotros sois los que tenéis el deber y la responsabilidad de decidir (y vosotros tendréis que aprender a sobrellevar ese grado de incertidumbre). En ocasiones deberéis pedir posibles alternativas que el médico en un primer momento no os ha planteado: la posibilidad de no usar un antibiótico, la posibilidad de acudir a un especialista (esto puede molestar un poquito, pero con diplomacia, todo es preguntable).

Y algunos consejos generales:

1.- No vayáis de listillos o chistosos: ¿Que le pasa a Pedrito? Yo que sé! a eso vengo!.

2.- No le indiquéis al medico lo que tiene que hacer (nos sienta más o menos igual que si al panadero le dices la levadura que tiene que poner, al albañil el cemento que tiene que añadir o al carpintero como tiene que lijar -básicamente nos pone de un humor de perros-), aunque si podéis plantearle con diplomacia lo que os gustaría que hiciera. Nada de «vengo a que me lo mande al oculista». Mucho mejor «vengo porque creo que ve mal y no se si convendría que lo viese el oculista. Me gustaría que usted me aconsejara».

3.- No intentéis obligar al médico a que haga algo en contra de sus conocimiento: recetar algo que prescribió otro y con lo que no está de acuerdo, derivar a un especialista para que confirme lo que él ya sabe, que haga pruebas de todo tipo, que os aseguro, acarrean en ocasiones más incertidumbre que conocimientos útiles.

4.- No pretendáis que el médico os resuelva lo que vosotros debéis resolver: cambiar una cita con el especialista, reclamar una revisión que no llega, pedir explicaciones sobre lo que ha hecho otro médico.

5.- Jamás discutáis en mal tono con el médico: plantead vuestras dudas; si no os gusta el tono en el que os habla, decídselo educadamente. Si pensáis que, a pesar de vuestra llamada de atención educada, os ha atendido mal, no iniciéis un estéril enfrentamiento verbal: poned una reclamación.

6.- No os molestéis cuando os informe de cómo se deben usar los servicios: que tal o cual cosa no es una urgencia, que para tal cosa hay que coger tal o cual tipo de cita, que os pida la tarjeta sanitaria. Ya nos gustaría a los médicos que las autoridades sanitarias os explicasen en que consiste el uso adecuado de los servicios, pero a falta de pan, conformaros con tortas, y para muestra, este botón.

¿A que os gustaría llegar al centro y encontraros la sala como la segunda foto y no como la primera?

Justificantes para todo

No cabíamos en casa y parío la abuela:

Mis sufridos usuarios saben de mi soledad en el trabajo y de que ya asisto lo mejor que sé y puedo a dos cupos, pero como hay algunos profesionales que no conoce lo que es un Pediatra, cuál es su labor diaria, ni para que le pagan el sueldo, asisto consternado a una sucesión de peticiones sin sentido de todo tipo de justificantes:

Justificantes para la guardería: ocupan la agenda de una semana entera (un 3% de mi agenda anual).

Justificantes de la escuela de música: aproximadamente ocupan media semana (1.5% de mi agenda)

Justificantes de ausencia a la escuela, guarderías: me niego a hacerlos, aunque empleo aproximadamente el equivalente a una semana de agenda en explicar porqué no los hago.

A ver si aclarándolo en este blog, se acaba el problema y me puedo dedicar a atender a los que de verdad me necesitan, que ni mucho menos son los profesionales de colegios, guarderías y escuelas, sino las niñas y niños, junto con sus familias.

Comencemos por los informe de para la matrícula de la guardería:

¿Por que es un trabajo inútil y si me apuran ilegal?

El hecho de que una entidad pública solicite un informe médico para asistir a una guardería, no le da carácter de legalidad.  El Artículo 18.1 de la Constitución establece el derecho al honor, a la intimidad personal y familiar  y a la propia imagen. Por otra parte el Artículo 27.1 de la Constitución establece que todos tienen derecho a la educación. Aunque no podáis creerlo, el hecho de padecer una enfermedad infectocontagiosa no es un motivo «per se» de exclusión, por lo que, si nos solicitan un certificado de no padecer enfermedades infectocontagiosas y no podemos aportarlo, lo que de hecho estamos sufriendo es una discriminación en razón de una enfermedad. Llegado a este punto parece fácil llegar a la conclusión de que ese requisito de ingreso a las guarderías es «INCONSTITUCIONAL», aunque nadie lo haya denunciado como tal, pues DISCRIMINA y se INMISCUYE en la intimidad del menor.

En cuanto a los Certificados para la escuela de música, parece que ya van a ser agua pasada, pues dejarán de pedirlos, con muy buen criterio, para el próximo curso. De otra forma, y en cualquier caso, yo voy a dejar de hacerlos, pues la información solicitada en ellos, no conduce a adaptación curricular alguna, siendo por tanto una intromisión intolerable en la intimidad.

Por último, la «plaga» de los justificantes de ausencia para el colegio.

Como ya he dicho antes, El Artículo 18.1 de la Constitución establece el derecho al honor, a la intimidad personal y familia y a la propia imagen y el Artículo 27.1 de la Constitución establece que todos tienen derecho a la educación. Además, el Artículo 27.4 de la Constitución estrablece que la educación básica es obligatoria y gratuita. De esta OBLIGATORIEDAD se deduce que hay que velar para que la asistencia al colegio sea regular y lo contrario (el absentismo escolar) sea lo menos frecuente posible.

Pues bien, El Plan Integral para la Prevención, Seguimiento y Control del Absentismo Escolar (acuerdo de 25 de noviembre de 2003 del Consejo de gobierno de la Junta de Andalucía), se rige por varios principios entre los que se encuentra el de Focalización, que hace referencia a concretar esfuerzos en las zonas urbanas con especial problemática sociocultural, zonas urbanas con necesidades de transformación social. Estepa no se encuentra en el listado de dichas zonas, por lo que desconozco ese desvelo por controlar un problema que aquí no existe. La Orden de 19 de Septiembre de 2005 por la que se desarrollan determinados aspectos del Plan Integral citado, en artículo 2, explica qué tendrá consideración de absentismo escolar: «Se considerará que existe una situación de absentismo escolar cuando las faltas de asistencia sin justificar al cabo de un mes sean de cinco días lectivos en Educación Primaria y veinticinco horas de clases en Educación Secundaria Obligatoria, o el equivalente al 25% de días lectivos o de horas de clase, respectivamente». Más adelante, en el artículo 8, que trata sobre medidas de control de la asistencia, en su apartado 1.a se especifica: “Los tutores y tutoras de cada grupo de alumnos llevarán un registro diario de la asistencia a clase con el fin de detectar posibles casos de absentismo escolar y, cuando éste se produzca, mantendrán una entrevista con los padres, madres o representantes legales del alumnado a fin de tratar del problema, indagar las posibles causas del mismo e intentar obtener un compromiso de asistencia regular al centro”.

De acuerdo con lo establecido en el artículo 39.2 del Decreto 167/2003, de 17 de junio, por el que se establece la ordenación de la atención educativa a los alumnos y alumnas con necesidades educativas especiales asociadas a condiciones sociales desfavorecidas, se entenderá por absentismo escolar la falta de asistencia regular y continuada del alumnado en edad de escolaridad obligatoria a los centros docentes donde se encuentre escolarizado, sin motivo que lo justifique.

Si tenemos en cuenta todo lo anterior no se deben emitir justificantes de asistencia al centro de salud a menores de 16 años por que:

1.-Ninguna normativa fija que un justificante de asistencia a un centro sanitario sea válido para justificar una ausencia a un centro educativo. Para asistir a un centro sanitario, público y gratuito, sólo es necesario personarse en él, sin que para ello sea necesario, ni siquiera, estar enfermo.

2.- Los justificantes de asistencia podrían ser usados de forma fraudulenta, posibilitando una vía de escape que imposibilitase el control verdadero del absentismo escolar, ya que para obtener dicho justificante solo sería necesario obtener una cita, estuviese o no justificada la visita al médico.

3.- La norma, con buen criterio, dice que son tutores y tutoras los que tienen encomendada la labor de valorar si la justificación verbal de los padres, que tiene lugar en la  entrevista, tiene o no visos de realidad y son los encargados de obtener un compromiso de asistencia, que sería suficiente, salvo incumplimiento del mismo. En caso de dudar de la palabra de los padres deben tomar las medidas que se fijan en la citada Orden de 19 de Septiembre de 2005. Serían los organismos competentes, los que en su caso, y siempre siguiendo los cauces legales, podrían recabar información de los centros de salud a fin de corroborar o no las afirmaciones de las familias cuando exista una sospecha fundada de que no son veraces.

4.- El derecho a la intimidad, es especialmente estricto en lo referente a la salud, por lo que no es lícito solicitar informe médico alguno desde los centros educativos para el control del absentismo y mucho menos almacenar dicha información. Por otra parte, los justificantes pueden contener información sensible como la especialidad médica o el tipo de consulta a la que acudió el menor, que no tiene porqué ser conocida por el centro educativo.

5.- La solicitud de justificantes médicos implica que los alumnos que presenten alguna molestia que impida el buen desempeño escolar, pero que no precise de cuidados médicos, tendrán que acudir a los servicios médicos para que emitan un justificante sobre molestias que el médico no puede constatar objetivamente. Dichas visitas interferiran con la labor que tiene encomendada el médico, que no es otra que la prevención de la enfermedad, la promoción de la salud y el cuidado cuando lo requiera. En ningún caso se le asigna labor de Prevención, Seguimiento y Control del absentismo escolar en la normativa vigente.

Para acabar, la normativa citada, está disponible en internet, para quien como yo, quiera o no haya tenido más remedio que convertirse en un experto en absentismo escolar.

http://www.adideandalucia.es/normativa.php

http://www.boe.es/datos_iberlex/normativa/TL/ConstitucionCASTELLANO.pdf

¡¡¡Y recordad!!!: + entrevistas y – justificantes.

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