Manual del perfecto usuario de la Sanidad Pública IV: “Mándeme usted al especialista”

Ya estamos de vuelta con una nueva entrega. Esta va de “especialistas”. Existen diversos conceptos de especialistas o expertos:"Esto es un especialista"

1.- Dícese de la persona que sustituye a un actor titular y que se cae como nadie sin hacerse daño casi nunca, aunque no es raro que en sus caidas pueda hacerle la puñeta a otros.

2.- A mi me gusta esta del científico danés Niels Bohr: “Un experto es un hombre que ha cometido todos los errores posibles en un campo muy pequeño”

3.- Esta del humorista norteamericano Danny Kaye: “Un especialista es una persona que cada vez sabe más sobre menos, hasta que termina sabiéndolo todo sobre nada… y nada sobre todo”.

Pero supongo, que no son estas definiciones las que esperábais. Para vuestra información, en España, todos los médicos que acabaron la carrera después del año 95 tienen que especializarse para poder ejercer (las malas lenguas afirma que partiendo de una etiqueta de anís del mono, con tener un ordenador, escaner, impresora laser color y photoshop también vale). La vía ordinaria para obtener esos títulos es el examen MIR. Tras él, el que lo apruebe (o al que se lo regalen mediante un cupo) se pasa como mínimo 4 años especializándote (trabajando como un negro con un contrato en formación por el que te pagan un sueldo de m… -aún más mierdoso que el que nos pagan a los ya especialistas- y se hinchan de hacer guardias por menos dinero del que cobra cualquier obrero (fontanero, electricista, albañil, pintor…). Al final, expiden el título de especialista.

Así que, me perdonaréis si os trato como “melones sin calar”, TODOS somos especialistas. Un médico de familia (de esos a los que ninguneáis en el centro de salud) tiene hoy día el mismo periodo de formación que un pediatra, que un internista, que un oftalmólogo, que un otorrino o que un dermatólogo, y cuenta con la inestimable ventaja de “conoceros” de toda la vida (si no ha emigrado ya a Portugal o Inglaterra -unos 8000-).

También es oportuno aclarar que el pediatra del centro de salud tiene exactamente la misma especialidad que el pediatra del hospital. Varía el edificio en el que trabaja, pero no su capacidad, aptitudes o inteligencia. También creo que debéis saber que en pediatría la única especialidad reconocida hasta la actulidad, es la de cirugía pediátrica (estos tardan 5 años en formarse) y que no existen las especialidades de “alergología pediátrica”, “neumología pediátrica”, “endocrinología pediátrica”, en el listado de especialidades posibles de obtener en el estado español y que por tanto cuando váis a uno de estos especialistas, no son más que pediatras a los que un buen (o mal) día les dijeron: “a partir de hoy vas a pasar la consulta de neumolgía pediátrica”. ¿Habéis visto Matrix? Al protagonistan le insertan en el cerebro, mediante un programa informático, todos los conocimientos que precisa. Pues bien, eso es sólo una película, y en la realidad, porque a alguien le digan que pase una consulta, no le insertan todos los conocimientos de esa supuesta especialidad.

Pero volvamos al título: “mándeme usted (o mándame como si le hubiésemos invitado a nuestra boda) al especialista“.

¡Pobres ignorantes del sistema! Como si esa fuese la solución a todos los males. Pero bueno, para eso es este blog, para intentar paliar esa ignorancia.

De modo que llegamos al ESPECIALISTA en Medicina Familiar y Comunitaria o al ESPECIALISTA en Pediatría y les pedimos que nos mande a OTRO especialista. Pues nada, “bonito viaje lleve”, o como diría el refranero español “a enemigo que huye, puente de plata”.

El médico de atención primaria sabe cuándo debe enviar a un especialista y no necesita que nadie se lo recuerde, aunque sí es aceptable que se nos manifiesten las preocupaciones, e incluso la inquietud sobre la posibilidad de que se os remita a OTRO especialista, todo desde la confianza y el respeto mutuo que debe reinar en la relación médico paciente (que no amistad -o por lo menos a mi nadie me regala nada ni por mi cumpleaños, ni por mi santo ni por navidad-). Los casos en que se debe derivar a la mal llamada “atención especializada” son,  cuando el médico de atención primaria ha agotado su capacidad diagnóstica (no puede realizar más pruebas porque no están a su alcance, o requiere la orientación de OTRO especialista) o terapéutica (hay determinados medicamentos que requieren de visado y requieren un informe de OTRO especialista, o bien el médico necesita la orientación del mismo). Pero hay numerosas ocasiones en las que el médico de atención primaria opina que el paciente no necesita de nuevos estudios o tratamientos y por tanto, no necesita de OTRO especialista. Tal vez le moleste un poquito que le preguntéis ¿Por qué cree usted que no necesito OTRO especialista? Pero bueno, nadie debería ofenderse por una sencilla pregunta a cuya respuesta, tenéis derecho.

Pero sigamos. Supongamos que ya nos han enviado a OTRO especialista, porque el ESPECIALISTA de atención primaria lo haya considerado oportuno (para quitarse a un pelma de encima, o porque considera que el paciente necesita de nuevas medidas diagnósticas o terapéuticas que no están a su alcance). Llegado a este punto, e independientemente de la causa por la que nos han enviado, debemos saber varias cosas:

1.- El médico no tiene porqué daros la cita. Si lo hace, sed agradecidos (un jamón por navidad puede estar bien), ya que os ahorrará una nueva espera en el mostrador para pedirla, o la incertidumbre de quedar a la espera de una carta que no sabremos si llegará o no. Quien debe darla es el mostrador y para eso el médico os dará una solicitud que allí entregaréis, en la que no debe constar dato clínico alguno para salvaguardar vuestra intimidad. Pues bien, los modelos para escribir a mano, que se usan en Andalucía, no respetan esto. O mejor dicho, las instrucciones que dan a médicos y administrativos no tienen en cuenta la Ley Orgánica de Protección de Datos, pues el paciente sale con su informe clínico completo y así lo entrega en el mostrador (y si no lo hace, el mostrador lo pedirá). Esto es especialmente hiriente cuando la tramitación no se puede hacer a través del sistema Diraya y vuestro informe para Psiquiatría comienza a pasearse por administrativos y celadores del centro de salud y de la unidad de salud mental, hasta que llega a su destino (el facultativo de la unidad). ¿Os he dicho alguna vez como se pone una reclamación?

2.- En Andalucía (cuesta abajo) imparable y al máximo, existe un decreto, cuya letra pequeña se mantiene en secreto y se salta a la torera, que va sobre el plazo de respuesta. ¿Que no sabéis donde está? Mirad aquí. Ahí podéis acceder a toda la normativa sobre el plazo máximo en que os vea el especialista, para que os hagan una prueba diagnóstica y para que os realicen una intervención quirúrgica. Viene además el procedimiento para solicitar el reembolso de gastos en la asistencia privada cuando no se respetan estos plazos. En términos generales no debe trascurrir más de 2 meses para ver un especialista, que es de lo que hablamos. Así pues, si ahora en verano os dicen que la consulta de tal o cual especialista está cerrada, no dudéis en poner una reclamación en caso de estar dentro del listado de especialidades sujetas a garantía, guardando siempre a buen recaudo la copia del informe de derivación y un resguardo de haberlo entregado en el mostrador del centro. Si os dicen que se tienen que quedar con todas las copias (esto seguro que se debe a una “mala interpretación” de las instrucciones), hacedle una fotocopia y pedid en el mostrador que os las sellen con fecha y firma. Esta será la fecha válida para reclamar el reembolso de gastos. No puedo obviar que existen rumores “totalmente infundados” de que cuando el usuario no se queda con resguardo alguno, se manipulan las fechas de derivación o entrega de la solicitud de derivación, a fin de no superar los dos meses de demora.

3.- ¿Cuando se superan estos dos meses que ocurre? Como Andalucía es muy rica, pero carece de liquidez, antes de derivar a consultas privadas, se insertan pacientes en agendas ya de por sí atestadas, así que sea comprensivo con ese traumatólogo que sólo le ha dedicado 5 minutos, porque, quizá,  no tiene más. Si pone una reclamación por este motivo (“me despachó en 7 minutos”), no olvide solicitar una copia del modelo de agendas, en la que podrá comprobar el tiempo del que disponía para hacerlo pasar, saludarlo cortésmente, presentarse, invitarle a tomar asiento, hacerle una historia clínica completa, explorarlo de pies a cabeza, darle todas las explicaciones que le requiriese, incluyendo la valoración de posibles alternativas de diagnóstico, tratamiento y pronóstico, rellenar los formularios de pruebas complementarias, realizarle las recetas pertinentes, entregarle un informe clínico detallado y gestionarle la próxima revisión, además de despedirlo cortésmente (sin empujar), a fin de buscar al verdadero responsable: médico que entre paciente y paciente le gusta sestear, o administración que vende sistemas sanitarios de cartón piedra en lo que todo es fachada (eso sí una fachada aerodinámica que cuando coge velocidad es imparable y va al máximo -hacia la catástrofe-). Otra posibilidad, más frecuente cuando el dinero corría (y se malgastaba), era ampliar las consultas a la tarde. En estos casos, se le paga al médico con un complemento, por lo que no es raro que a algunos médicos (en todos lados cuecen habas) quieran que todo sea primera consulta. Estos médicos suelen ser olvidadizos cuando deben revisar a un paciente y se les olvida darles la cita, un informe en el que diga que precisan de revisión o algún tipo de documento en el que conste este punto. Por el contrario suelen “informar” a los pacientes diciéndoles que deben ir a su médico a por el volante para la revisión, que al no estar al alcance del médico de atención primaria es sustituido por otro de “primera consulta” cuando el médico no tiene ganas de discutir o simplemente de informar.

4.- Una vez en el especialista, no es mala idea preguntarle su nombre y saludarlo. No os molestéis si no os devuelve el saludo ni os invita a sentaros. En ese caso, preguntadle de cuanto tiempo dispone para atenderos y obrad en consecuencia… Si de 5 minutos pierden 30 segundos (10% del tiempo de consulta) en dar los buenos días, estrechar manos, presentarse e invitarles a tomar asiento, además de levantarse hasta la puerta para despedirlos (sin empujar), ya me diréis… No olvidéis tarjeta sanitaria, informes previos, resultados de pruebas, informe de vuestro ESPECIALISTA de atención primaria y los “cartones” de las medicinas que tomáis. No os molestéis si os pregunta cómo os las tomáis, pues muchas personas confunden las instrucciones o no han sido correctamente informados y acaban tragando supositorios, óvulos y colutorios, o echándose la amoxicilina en gotas en los oídos o los ojos. De lo que la gente es capaz con un inhalador para el asma podéis encontrar una antología en el youtube. Os dejo una muestra.

5.- Enteraros bien de todo lo que os tenga que decir y planteadle todas las dudas que tengáis. Hay algunos especialistas que sufren mutismo selectivo: no hablan ante sus pacientes si no es en presencia de su abogado. Aunque es muy infrecuente, no es imposible conocer a un especialista que os mire de pies a cabeza, escriba un informe quijotesco, os haga todas las recetas, os de un volante para la revisión y os diga ” esto ya se lo explicará su médico”. ¡NO! Que cada palo aguante su vela y una de las velas más difíciles de aguantar es explicar a una persona sin conocimientos médicos una enfermedad, un tratamiento y un pronóstico (lo que va a suceder -se curará en tanto tiempo o se morirá o no tengo ni idea de lo que va a suceder-), así que sin ser “especialista”, el médico de atención primaria lo tiene mucho más difícil, amén de que no entra entre sus funciones la “portavocía de las consultas externas”.

6.- Saliros con las recetas de todo lo que os haya prescrito. Es su obligación hacer la primera receta y del médico de atención primaria el asegurar el suministro futuro, que no es lo mismo que tener que hacer las futuras recetas. Si no está de acuerdo con lo que el especialista ha prescrito podéis veros en un serio problema. Por supuesto, lo que el OTRO especialista ha recetado “de marca” (si fuese el caso) será transformado en la primera renovación de recetas por un “principio activo” que esté dentro de los precios de referencia.

7.- Saliros con un informe en el que conste mínimamente, la historia, la exploración, las pruebas complementarias, el diagnóstico (de certeza o de sospecha) y el plan de tratamiento, que debe incluir si es dado de alta o si precisa revisión y en que plazo. Este informe debe tener letra legible y a ser posible de imprenta. Tened en cuenta que algunos especialistas sufren de alergia al teclado de los ordenadores y que en otros casos los ordenadores de la consulta son como los del Merkamueble o los del Ikea (de pega), o bien han sido colocados “de adorno” o para causar la impresión de que Andalucía es “imparable”, pero en ningún caso para ser usados. No es coña que en muchas consultas externas hay ordenadores pero, no se les ha dado curso alguno de formación a los especialistas para que los usen, no tienen claves de acceso a los mismos o, simplemente, la aplicación Diraya aún no funciona en ese Hospital (cuando funcione, los ordenadores podrían llevárselos al museo de usos y costumbres). Podéis preguntar (no es ofender) de qué tipo es el ordenador que el especialista no usa.

Por último, estaréis de vuelta del OTRO especialista.

Si ha hecho bien su trabajo y vosotros el vuestro, seguro que no es una urgencia llevarle el informe a vuestro médico, ya que tendréis recetas para comenzar el tratamiento. Podéis pedirle cita y llevarle el informe otro día. Si el especialista no es alérgico al ordenador y usa Diraya, el informe estará disponible para vuestro ESPECIALISTA en atención primaria sin necesidad de que lo llevéis (bien desde su buzón, bien consultando la Historia de Salud Unica). Podéis usar el teléfono para informarlo (si dispone de teléfono y horario de atención telefónica) o el correo electrónico (si lo usa), y ahorraros la pérdida de tiempo que muchas veces supone decirle a vuestro ESPECIALISTA lo que él ya sabe.

También es posible que os haya pedido pruebas y la información necesaria para tramitarlas y recoger los resultados (se os enviarán a casa, se le enviarán a vuestro ESPECIALISTA del centro de salud, los recogeréis en la siguiente revisión). Recordad que para la mayoría de las pruebas el plazo de realización es un mes, aunque luego podéis esperar dos años para enteraros de que la biopsia era positiva, en el TAC aparecía un tumor o que estábais embarazadas  (para recibir los resultados y para las consultas de revisión no existe plazo -que curioso-) y todo queda sujeto al azar o la buena voluntad del radiólogo o del analista, pues no existe un procedimiento estandarizado de informe urgente. Podéis consultar el listado completo en el enlace anterior. Siempre debéis hacerlo antes de poner ninguna reclamación pues es posible que esa prueba por la que reclamáis no esté incluida en el decreto. Por supuesto, si los resultados tardan, yo también cogería el libro de SUGERENCIAS y reclamaciones para sugerir que cambien las cosas. Recordad que los políticos se mueven por las “necesidades sentidas”. Si no perciben que tenéis necesidad de saber si estáis embarazadas antes de tener nietos, la cosa seguirá igual. A mí, no ya como pediatra o médico, sino como usuario, me parece alucinante poder ir al médico o urgencias a la hora que me de la gana, que me pida todas las pruebas que a mí me de la gana (“paesopago”), pero luego tardar 2, 3, 6, 12 o 24 meses en enterarme del resultado y, por tanto, que me pongan un tratamiento. ¡Pobres paesopagitas*!

*NOTA DEL AUTOR: los paesopagitas son una subespecie del género humano, que puede llegar al 3-5% de la población adulta en nuestro país y que está especialmente interesada en consumir recursos sanitarios sin importarles por qué ni para qué. La mayoría de ellos cobran el paro y, por tanto, no pagan nada en realidad. Tienen mucho tiempo libre para ir al médico. Les encantan los TACs y las resonancias (RNM) sobre todo, pero no le hacen ascos a análisis de sangre y otros fluidos siempre que sean “completitos” (a partir de 4 botes de sangre, 2 de orina y 1 de heces). Soportan con resignación radiografías y ecografías, siempre que se trate de un paso previo a hacerse su TAC o su RNM (la cabra tira al monte). Sienten aversión por otras pruebas que incluyan meter tubos de grueso calibre por orificios corporales (colonoscopia, gastroscopia… -¿acaso eso no se ve mejor con un TAC o una RNM?-). Su meta no es “ponerse bueno”, sino que le hagan muchas pruebas aunque nunca lleguen a enterarse de sus resultados ni, mucho menos, del significado de los mismos.

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4 comentarios en “Manual del perfecto usuario de la Sanidad Pública IV: “Mándeme usted al especialista”

  1. El especialista (según mi padre q.e.p.d.) es el que mas sabe de menos, y al final lo sabe todo de nada…..
    Abrazos jose

  2. Pingback: Manual del perfecto usuario de la Sanidad Pública IV: “Mándeme usted al especialista” « Pediatría para usuarios

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