Proteste ya!

La situación actual de la atención primaria en nuestro país, se encuentra en franco deterioro por un problema que nunca antes se había dado: la desproporción entre los servicios ofertados a la población y el número de profesionales que deben llevar a cabo esos servicios. Por ello, es cada vez más frecuente que al acudir a nuestro centro de salud, encontremos que nuestros hijas e hijos no pueden ser atendidos de forma adecuada por su pediatra.

En ocasiones, porque la plaza se encuentra desierta, porque el titular renunció para dedicarse a la medicina privada, se trasladó a otro centro más cercano a su domicilio o con mejores condiciones laborales, emigró a otra comunidad autónoma, o lo que es cada vez más frecuente, a otro país, donde las retribuciones duplican y a veces triplican las que se perciben en nuestro país. Pero en otras ocasiones, sencillamente se encuentra de permiso por vacaciones reglamentarias, actividades de formación o investigación, sin que otro pediatra lo sustituya.

Es también una realidad cada vez más frecuente en nuestro país, que los médicos que atienden las consultas de pediatría, son médicos que no están en posesión del título de Pediatría, circunstancia que suele ser ocultada a los padres por los gestores sanitarios, y esto, no sólo sucede en periodos vacacionales o por sustitución, sino que es cada vez más frecuente debido a la falta de Pediatras por los motivos que más arriba han sido señalados. A tal efecto, es posible consultar on-line a través de la Organización Médica Colegial la especialidad del médico que atiende a nuestros hijos.

Pero, ¿que podemos hacer como padres ante una situación que creemos es irregular? Conocido por todos es el dicho de “quien calla, otorga”, y especialmente, es conocido y usado por políticos y gestores sanitarios. La ausencia de protestas es interpretado como señal inequívoca de “plena satisfacción” con el servicio prestado y así nos lo dicen en sus memorias oficiales y en sus intervenciones públicas.

En nuestro país es habitual vivir en la denominada “falacia de control por defecto”: las cosas ocurren sin que se pueda hacer nada por evitarlo. “¿Para que protestar si no va a servir de nada?” Sin embargo, como su propio nombre indica, esto está muy lejos de la realidad.

Podemos, y es nuestra obligación no sólo como padres, sino como ciudadanos, protestar cuando nuestras niñas y niños no reciben la atención a la que tienen derecho. Y muchas son las posibilidades de protestar dentro de cauces legales y guardando las formas. No suele ser una buena opción protestar al profesional que se encuentra saturado por la situación, pues seguramente esté de acuerdo con la protesta, siempre siguiendo los cauces oportunos.

Como primera opción, tenemos la protesta verbal, que podemos dirigir al director del centro sanitario donde la atención sea inadecuada, tanto si se trata de un centro de salud, como si se trata de un hospital. Este tipo de protesta permite la respuesta inmediata a la queja y posiblemente la solución “sobre la marcha”, cuando de un asunto menor se trata, por ejemplo, el extravío de una receta visada.

Sin embargo, las hojas de sugerencias y reclamaciones son la forma más fácil de “dejar constancia” de estas protestas, cuando consideremos que el hecho no puede ser resuelto de forma inmediata, por ejemplo, la escasez de profesionales. Dichas hojas deben estar disponibles en todos los centros sanitarios, pero también las podemos rellenar en otros centros públicos: ayuntamientos, OMIC (Oficinas Municipales de Información al Consumidor) en los ayuntamientos que dispongan de ellas, o incluso vía web en algunas comunidades autónomas. En este último caso podemos imprimir la reclamación realizada en casa y presentarla en el organismo competente, sea directamente o a través de correos. Pero también podemos presentarla directamente vía telemática si disponemos de certificado de usuario. Podemos acceder de forma sencilla usando cualquier buscador en internet a muchos de estos portales de reclamaciones de la administración pública.

Hay que saber respecto al lugar de presentación de la reclamación, que estas suelen tener una mayor repercusión, en contra de lo que se pudiera pensar, cuando se presenta en un lugar distinto al centro sobre el que se formula la reclamación. Esto es así, porque el circuito que sigue la reclamación es distinto. Pensemos, que si reclamamos por la ausencia de un profesional en un centro sanitario, en el propio centro, el director del mismo ya puede redactar una respuesta y la reclamación se da por resuelta aunque se envíen copias a instancias superiores, pues llega la copia de la reclamación y de la respuesta, zanjando el asunto. Sin embargo, cuando formulamos una reclamación vía web, llega directamente a la instancia superior, que ira solicitando informes de arriba hacia abajo, debiendo finalmente el director del centro emitir un informe. La respuesta llevará posteriormente el camino inverso a fin de que pueda darse finalmente por contestada. Lo mismo ocurre cuando la reclamación se formula en un organismo distinto. Si lo hacemos a través de una OMIC, la reclamación se derivará a la consejería que tenga competencias sobre el asunto reclamado, y desde allí ira descendiendo hasta llegar al director del centro. En este camino, serán muchos las instancias en las que quede constancia de la reclamación.

Otra forma de hacernos oír, puede ser a través de las organizaciones de consumidores y usuarios, que pueden hacer que nuestra voz se escuche de forma más alta y clara. Una curiosidad al respecto, es que la mayoría de reclamaciones que recogen estas asociaciones suelen ser por vivienda y telecomunicaciones, lo que da que pensar que estamos muy contentos con nuestro sistema sanitario, o bien que la salud no es una prioridad. Tal vez la explicación a este hecho esté en la citada “falacia de control por defecto”

Existe igualmente la posibilidad de dirigir escritos a defensores del paciente en los lugares en que esta figura exista, así como al propio defensor del pueblo de nuestra comunidad autónoma o del estado, ya que lo está afectado es un derecho fundamental contemplado en la constitución, como es el derecho a la protección de la salud.

Tan importante como saber donde formular nuestra protesta, es saber redactarla. La mayoría de reclamaciones se formulan por falta de atención, cuando la realidad es que se recibe atención, aunque ésta no sea la esperada. Una buena forma de comenzar una reclamación es citar el artículo 43 de la Constitución, así como las leyes reguladoras del derecho a la prestación que creamos, no ha sido adecuada. Hay que detallar lo ocurrido de la forma más clara posible. Decir “nunca hay cita”, “nunca cogen el teléfono” o “no me atendieron”, son reclamaciones usuales y muy poco concretas que a veces se responden de forma genérica diciendo que debe aportar mayor información a fin de investigar lo sucedido, lo que puede resultar una respuesta frustrante que nos haga desistir de nuestra queja.

En resumidas cuentas, mi consejo es, que proteste cuando vea vulnerados sus derechos, y a ser posible, vía web. Tener un Certificado de Usuario o el DNI electrónico le facilitará la tarea.

Direcciones de interés:

http://www.cgcom.org/consulta/colegiados

http://www.ocu.org/

http://www.cert.fnmt.es/

https://www.gobiernodecanarias.org/sugrec/solicitud.asp

http://www.juntadeandalucia.es/justiciayadministracionpublica/lsr/inicio.jsp

http://www.gobcantabria.es/portal/page?_pageid=100,1886564&_dad=interportal&_schema=INTERPORTAL

http://www-1.munimadrid.es/SyrWeb/syrGeneral.form

http://www.jccm.es/administracion/sugerencias.php

No quisiera terminar sin comentaros, que el mismo procedimiento para formular una queja es el que se sigue para realizar una sugerencia o agradecer públicamente un trabajo bien hecho. Siempre es reconfortante recibir por esta vía no sólo reclamaciones, sino sugerencias de mejora o simplemente un agadecimiento.

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3 comentarios en “Proteste ya!

  1. Hola me ha encantado leer su pag, pues la veo muy interesante consejos, y a vez tiene un contenido muy importante, me da seguridad a la hora de poner en sus manos mis hijos. Además nos da información sobre los derechos que realmente tenemos losciudadanos pero a veces por desconocimiento o por dejadez no le hechamos cuenta y eso es cosa de todos. muchas gracias y le animo a que siga con esta labor tan bien hecha y tan importante .

  2. Pingback: Manual del perfecto usuario de la Sanidad Pública IV: “Mándeme usted al especialista” « Pediatría para usuarios

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